21/04/2024
12:01 AM

A cuidarnos

    Las autoridades sanitarias españolas han decretado recientemente la obligatoriedad de llevar mascarilla en todas las instalaciones en las que se presten servicios de salud, con el fin de controlar una nueva ola de enfermedades respiratorias, entre las que se cuenta una causada por una subvariante del covid 19. Luego de la traumática experiencia vivida en 2020, en la que murieron miles de ciudadanos de ese país, cualquier precaución se justifica.

    Y en Estados Unidos y en América Latina la cosa parece que no anda mejor. Para el caso, muchas familias en Honduras pasaron las fiestas de Navidad y Año Nuevo encerradas en sus casas, con alguno o varios de sus miembros en cama o, incluso, en el hospital. Entre el covid, la influenza, otras gripes y el dengue, clínicas públicas y privadas vieron cómo crecía notablemente la cantidad de personas, de todas las edades, que se presentaron con alguna de las dolencias enumeradas.

    La doctora Reyna Durón, del Observatorio de Dengue y Covid de la Universidad Tecnológica Centroamericana, decía recientemente en redes sociales que urgía el uso de mascarillas en espacios cerrados y no digamos en centros de salud y hospitales. En el caso del IHSS, desde hace varias semanas se les pide a los derechohabientes que asisten a consulta y al personal que ahí labora el uso de mascarilla, pero esta medida debe ampliarse al resto del sistema sanitario.

    Además del sufrimiento personal de un contagiado por cualquiera de los virus que hoy circulan, hay otra serie de consecuencias concomitantes que deben tomarse en cuenta y considerar para tomar todas las precauciones necesarias. Cualquier enfermedad significa una carga económica para las familias y para el Estado, y no es nada despreciable el costo que deben asumir las empresas, gubernamentales o no, por las incapacidades que deben concederse a los colaboradores cuando se ven imposibilitados de realizar cualquier actividad productiva durante períodos considerables de tiempo.

    De ahí que lo mejor es cuidarse y prevenir. La prevención siempre ha resultado menos onerosa que la enfermedad. Y no están lejanas las imágenes de la experiencia vivida por el mundo entero, Honduras incluida, durante casi dos años escondido tras una mascarilla y todo lo que pasamos. Y la batalla contra el dengue también debe estar presente. Cierto que es enfermedad endémica, pero todos los años, en el recién pasado también, se reportan fallecimientos producto del dengue grave, que se suele ensañar con los niños y los ancianos. Así que, sin ponernos nerviosos, cuidémonos y asistamos a los servicios de salud a los primeros síntomas y no cuando sea demasiado tarde.