A 64 años de la declaración de la autonomía universitaria el 15 de octubre de 1957 es digno recordar los nombres de esos estudiantes que conformaban la Federación de Estudiantes Universitarios de Honduras (Feuh), encabezados por Jorge Arturo Reina, Rolando Valerio, José Sarmiento, José Lardizábal, Alfonso Lacayo, Ernesto Fiallos, Norma Chavarría, Leovigildo Betancourt y Aníbal Delgado Fiallos.

Esa lucha estudiantil, que costó, sangre, sudor y lágrimas durante un año por la autonomía universitaria, fue aprobada mediante el decreto número 170 por la junta militar, encabezada por los oficiales Roque Jacinto Rodríguez, Héctor Caraccioli Moncada y Roberto Gálvez, publicado en el diario oficial La Gaceta con fecha lunes 18 de noviembre de 1957, número 16,335, Tegucigalpa, Honduras.

Mientras en la costa norte del país en el año 1954 se había llevado a cabo la gran huelga bananera por los líderes y trabajadores, la inspiración llegó hasta la capital Tegucigalpa con ese grupo estudiantil, asesorado por grupos de intelectuales universitarios. Motivados también por el golpe de Estado de 1956 y tomando como base el Grito de Córdoba, ocurrido en el año 1918 en Argentina.

Entre los reglamentos de la obtención de la autonomía universitaria están los principios de resguardar la academia, defender la igualdad de derechos, promover la libertad de pensamiento, la libertad de cátedra, fortalecer la investigación científica, robustecer la vinculación universidad-sociedad, libertad para administrar sus propios recursos económicos de manera transparente, como el de poder elegir sus propias autoridades sin ninguna injerencia política.

Es así que desde el rector Lisandro Gálvez Flores en 1958, cuando se celebró el primer año de la autonomía, al 15 de octubre del año virtual 2021, con el rector Francisco J. Herrera, aún se escucha el Grito de Córdoba en un país llamado Honduras.