19/05/2024
07:23 AM

Un ministro a la deriva

Víctor Ramos

Era de esperar que el cambio en la Secretaría de Salud era para mejorar; desgraciadamente no ha ocurrido así. La sucesora sigue a pie juntillas la equivocada política de salud que ejecutaba su antecesor: la construcción de hospitales como insignia de su política.

No se entienda que me opongo a la construcción de hospitales a ultranza, porque realmente las necesidades básicas de la patología dominante en el país aún están dominadas por la prevalencia de enfermedades prevenibles que pueden muy bien enfrentarse en los pequeños centros de salud rurales con mucha eficacia.

Además, los hospitales nacionales se desenvuelven con una precariedad que apenas alcanzan a atender las patologías que vienen de la ruralidad y que tienen solución los centros de salud, igualmente en abandono e incapaces de ser útiles.

Si vemos el asunto desde el punto de que los hospitales generalmente benefician a los habitantes de las grandes ciudades y que los que vienen de los municipios pobres tienen que gastar en pasaje, en hospedaje, en comida y generalmente no reciben la atención adecuada ni las medicinas que necesitan -aparte del maltrato con que se les atiende- y que se merecen, creo que los altos personeros de salud lograrían más simpatías y adhesiones si la Secretaría de Salud se empecinara en volver al sistema de salud para todos mediante el sistema escalonado de atención primaria, con la participación activa de las comunidades.

Tenemos muchísimos médicos que no tienen una plaza y que ni siquiera alcanzan para pagar la pertenencia al Colegio Médico de Honduras. Estos deben atender los centros de salud rurales y de los municipios y los estudiantes en el servicio social deberán ejercer su práctica con supervisión de un médico graduado para evitar errores propios de los aprendices que han costado muchas vidas. Además, de acuerdo con el decreto de creación del Servicio Médico Social, firmado por el Jefe de Estado D. Julio Lozano Díaz, la obligación es para los egresados de la Unah. Un decreto de quien era Ejecutivo, Legislativo y Judicial solo puede ser revisado por el Congreso Nacional.

En el grupo Patria, en una ocasión, discutimos este asunto: los ponentes fueron el Dr. Salvador Moncada, el Dr. Julio César Arita, el Dr. Efraín Bu y yo. Todos coincidimos en que la tarea inmediata urgente es dotar a las comunidades del país de los servicios básicos para la atención primaria integral en salud con el consecuente fortalecimiento de los grandes y medianos hospitales para atender exclusivamente las tareas de las demandas de mayor envergadura. No se nos escuchó, y ahí tenemos las consecuencias: el malestar generalizado de que las cosas en salud no andan bien.

No me explico cómo personajes con buen sentido común pueden aceptar puestos sin tener la visión necesaria para emprender las transformaciones básicas que requiere urgentemente el país para salir del atraso. Ir a dar chambas y hacer despidos no es refundar.

Esa y no otra es la razón por la cual en la Secretaría de Salud su cabeza no ha presentado al pueblo un plan detallado de lo que hará en el tiempo que le queda para dar pasos fundamentales en favor de la salud del pueblo, un plan que vaya más allá de lo que planteaba el ministro destituido, porque si lo que hará es lo mismo no tiene sentido haber hecho cambio de conductor.

Todos los médicos, sobre todo quienes pasamos Medicina Preventiva o Salud Pública (cambiaron el nombre a la asignatura, pero no su enfoque, ¡ay obsesión por cambiar el nombre a las cosas!) con verdadera responsabilidad sabemos que la salud requiere un enfoque integral realizado por agentes de diferentes profesiones incluidas las comunidades: eso sí da capital político- Construir hospitales que quedan lejanos en espacio por miseria económica y mental no abona. La Facultad de Medicina debe cambiar su enfoque: formar médicos preventivos y no curativos, más para la comunidad y menos para los hospitales que son pocos.

La tarea es salvar a los más y no dedicarnos a los menos: enfrentar las enfermedades transmisibles y prevenibles, combatir las zoonosis, mejorar la alimentación básica y los hábitos de higiene personal y comunitaria, las enfermedades hídricas, el acceso al agua limpia y sana, la salud ambiental, la prevención de los accidentes automovilísticos. Alimentar las mentes infantiles y de toda la comunidad con ideas sobre la importancia de conservar y cuidar la salud. No veo al Ministerio de Salud interactuando con Educación para incluir en el currículo en todos los niveles los elementos básicos de salud para todos, incluidos los elementos de atención básica de urgencia y no seguir aplicando medias que mas bien resultan improcedentes y peligrosas para la vida.

Señora ministra: queremos saber cuáles son sus intenciones. El pueblo tiene derecho a saberlo. Aguilar Paz lo hizo bien, siga Ud. el ejemplo.

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