En Gran Bretaña, una mujer llamada Margaret Martin dio a luz luego de que le extirparan el útero. En contra de todo pronóstico, la paciente tuvo un niño de dos kilogramos y medio. Según el equipo médico, Margaret concibió el niño de uno de sus propios óvulos que fue fecundado poco antes de la operación. Para los médicos no había forma y hubo un descrédito cuando ella les dijo que se sentía embarazada. Pero el óvulo descendió a las trompas de Falopio poco después de la operación y quedó adherido a su intestino.
Ellos no dieron explicación médica asegurando que le habían practicado una histerectomía total y que este tipo de casos es uno entre millones; sé que muchos lo llaman casualidad, destino, suerte o simplemente así tenía que pasar, pero la realidad es que usted puede creer en Dios, en santos, en una energía que mueve al mundo o simplemente en usted mismo, la realidad es que 700 años antes de que naciera Jesucristo fue el profeta Isaías que habló de él.
En el griego su nombre significa “Cristo” el ungido y Jesús significa Salvador; verdad, paz, roca, Rey, luz del mundo, refugio, es la respuesta; el hijo de Dios; sumo y eterno sacerdote. Su nacimiento, muerte y resurrección fue milagrosa. No es un mito, cuento, novela o fábula, Dios es real y sobrenatural.