“El gobierno más difícil es el de uno mismo”: Séneca.

Los grandes pensadores y teóricos John Locke y Montesquieu hicieron aportaciones a la estructura del Estado y su contenido básico fue denominado “El principio de separación de poderes”. Ellos establecieron que las leyes deben velar por el bien del pueblo.

El poder llega hasta donde llega el bien de la sociedad. Es manifiesto que todo gobierno humano intenta dar respuesta a las necesidades básicas de sus ciudadanos. La sociedad y estas generaciones han dejado bien claro que desde este momento es “prohibido parpadear”.

Según la UFC, toda persona que ocupe un cargo público deberá saber que está en el límite y tendrá que responder a la demanda. Una de las cualidades del reino y gobierno de Dios es la justicia.

“Porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo”: Romanos 14:17. Dios demanda de toda persona la justicia. “Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios”: Miqueas 6:8.

Fuera del reino y gobierno de Dios no hay justicia, solo desobediencia y rebeldía. Vivimos la paz resultado de la justicia. “Y el efecto de la justicia será de paz y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre”: Isaías 32:17.

Recuerde que Dios es juez justo y no Santa Claus. En el mundo espiritual hay un derecho legal, por eso Dios mismo nos dice: Alegad por vuestra causa, dice Jehová; presentad vuestras pruebas, dice el rey de Jacob”: Isaías 41:21 RVR60. La justicia es fría, imparcial, es la rectitud en acción, no se relaciona a partidos políticos, ni religiosa, por eso el mundo está en confusión y no entiende. “Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan”: 2 Tesalonicenses 1:6.