22/05/2024
04:33 PM

Sosa, los pobres; y las cuentas de Garison

Juan Ramón Martínez

Libre ha iniciado, como es natural, el proceso para revalidar en las próximas elecciones de noviembre de 2025 el respaldo mayoritario del electorado. Para ello, fiel al modelo de conquista cultural, ha utilizado las cifras, presumiblemente legítimas del INE; y, por medio de Eugenio Sosa, colocar en la conciencia colectiva que Libre ha sido exitoso en la lucha contra la pobreza. Pero a Sosa se le ha ido la mano. Por ello, han entrado a “respaldarle” ministros, consejeros, asesores e, incluso, funcionarios internacionales. Y es que nadie fuera de Libre puede aceptar que un gobierno tan indolente e inefectivo haya logrado que 800,000 personas hayan dejado la pobreza.

Porque las cifras de desempleo, la parálisis de la economía, que apenas empieza a recuperarse de la pandemia que afectó al país durante más de dos años, desmienten el mensaje engañoso de Eugenio Sosa. Aparentemente, Sosa ha usado las cifras que le ordenó el Partido Libre y que son una expresión de su estrategia para convertir a los beneficiarios de sus bonos –similares a los usados por el régimen anterior– de receptores de sumas mensuales de 2,000, 4,000 y 6,000 lempiras mensuales, a miembros de la baja clase media y seguros votantes de Libre. Wong Arévalo ha puesto en evidencia que Sosa ha usado las cifras de Banadesa, entidad responsable de los bonos que los coordinadores de Libre entregan a los más pobres residentes en las zonas deprimidas del país. Y que son la columna vertebral para que Libre, en la estrategia política del gobierno, capte más del millón de votos que necesitará para derrotar al PN, al PL y al PSH. Es decir que las cifras presentadas no son un medio para demostrar la supuesta eficiencia del actual gobierno que desmiente cualquier constatación empírica elemental, sino que la siembra de una cifra que permita convertir a Libre en el partido más grande de Honduras. Repitiendo entonces que cada pobre que deja de serlo se vuelve un seguidor ciego de Mel Zelaya.

Lo anterior es ingenuo. JOH hizo lo mismo, y Asfura perdió las elecciones ante un partido minoritario que solo fortalecido por una alianza con Nasralla pudo derrotar al Partido Nacional. Y con un fino trabajo del Consejo Nacional Electoral, obtener un resultado extraordinario en las votaciones presidenciales como nunca antes visto en la historia. Rota la alianza con el PSH, Libre es un partido minoritario, sectario y aislado. Sosa, con sus cifras increíbles (y asumiendo su relato que los pobres, agradecidos, votaran por Libre), empieza a colocar la primera piedra del edificio de la posverdad que hará que, cualquiera sea el resultado, al margen de la honestidad con que se maneje, Libre tiene asegurada una posición que hará que la ciudadanía y los observadores internacionales acepten como legítimas sus cifras.

Esto recuerda las historias que contaban en El Progreso en los 20 del siglo pasado, sobre las explicaciones de García, llamado Garison, por el nombre de la compañía “García and Son”, que daba a las personas con las que negociaba. Decía con cara seria: “Lo que te prometí, lo que pensé darte y lo que te doy suman esto; te sobra tanto, estamos en paz”. Y como solo García llevaba las cuentas, creaba la duda entre los que regresaban con la cara caída y las manos vacías, que los había engañado. Eugenio Sosa, con sus cuentas, se parece a García. Pero, ahora tenemos registros que evitan el engaño. Los pobres siguen aumentando. El gobierno hace poco. Vive de ellos. No “porque son muchos”, sino porque cree que, por tontos, podrá engañarlos.

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