La decisión de terminar las relaciones diplomáticas con Taiwán, con el que solamente unos pocos países mantienen reconocimiento, para establecerlas con la República Popular de China fue una decisión acertada que debió tomarse hace mucho tiempo.Se trata del retorno de Honduras al reconocimiento de la legalidad sobre el régimen de Pekín, establecida por la Asamblea General de la ONU y por el Consejo de Seguridad. China fue uno de los países fundadores de la ONU y también uno de los vencedores tras la II Guerra Mundial al derrotar a los japoneses.
Después del triunfo de la revolución comandada por Mao Tzedong, en 1948, los revolucionarios se tomaron la parte continental de China y organizaron la República Popular de China, mientras el gobierno de la China Nacionalista tuvo que refugiarse en la isla de Taiwán.
El Gobierno de los Estados Unidos y algunos de sus aliados se opusieron tenazmente a que la República Popular de China asumiera la representación del pueblo chino en la ONU, en posiciones que ejercían los representantes de China Nacionalista, con sede en Taiwán.La resolución de la Asamblea General en 1968 exigía que el reconocimiento de la República Popular de China debería adoptarse con la aprobación de los dos tercios de los miembros de la Asamblea. El reconocimiento por fin llegó en 1961.
Sin embargo, a pesar de que en la Asamblea General se presentaron anualmente mociones para el reemplazo de la representación china por parte de Taiwán por la de la China Continental. La primera moción rechazada la propuso la Unión Soviética, e igual suerte tuvieron las mociones presentadas por India y al año siguiente por Albania.
Fue hasta el 25 de noviembre de 1971 que la ONU, mediante una moción de Albania, reconoció a la República Popular China como la única China legítima mediante la resolución 2758 de la Asamblea General y por ende Taiwán pasó a ser considerada como una provincia de China Continental. Inmediatamente, la República Popular de China se posesionó en la Asamblea General y en los demás organismos auxiliares de la ONU y ocupó uno de los puestos permanentes en el Consejo de Seguridad. Algunos Estados propugnaron por el reconocimiento de los dos gobiernos, y las dos entidades, tanto China Popular como China Nacionalista se opusieron.
Posteriormente, casi todos los países del mundo, menos algunos pocos de América Latina y África, siguieron con el reconocimiento de Taiwán como ente soberano, se trata de países en los que los Estados Unidos ejerce importante influencia.
Actualmente, en América Latina, Taiwán solamente tiene relaciones diplomáticas con Guatemala y Paraguay.Paralelamente con el reconocimiento de la República Popular de China por parte de la ONU, los Estados Unidos establecía conversaciones a través de Henry Kissinger con el primer ministro Zhou Enlai.
Y tras importantes negociaciones, el presidente Nixon realizó su histórico viaje a Pekín para encontrarse con el líder presidente del Partido Comunista de China, Mao Tzedong. Los Estados Unidos no solo reconocieron la legitimidad de la República Popular de China, sino también el principio de una sola China, liderada por Pekín.
Las relaciones diplomáticas con Honduras las ha dirigido con suma profesionalidad el embajador Yu Bo, quien ha mostrado mucho interés en el financiamiento de importantes proyectos destinados al desarrollo nacional y al impulso de comercio bilateral entre China y Honduras en base al respeto mutuo y la cooperación.
En este momento de tensión mundial, las relaciones con China Popular constituyen un factor de equilibro en las relaciones internacionales de Honduras, sobre todo con los Estados Unidos debido a la política confrontativa de Trump con sus amenazas a Canadá, Panamá y su canal, México, Cuba, Colombia y a su intervención en Venezuela con el secuestro del presidente Maduro.
La actual guerra de los Estados Unidos e Israel contra Irán ha apaciguado un poco esas amenazas sobre América Latina con el intento de reimponer la doctrina Monroe.