Hay un decir “cuando Estados Unidos estornuda a Latinoamérica le da gripe”, por su influencia sobre estos países más que todo por lo económico y en especial los que integran el Tratado del Triángulo Norte: Guatemala, El Salvador y Honduras. Con la denuncia de la lista Engel por parte del Departamento de Estado de los Estados Unidos donde señala a una serie de funcionarios gubernamentales de la pasada administración y del actual gobierno, de diversos actos de corrupción, ha sacado chispas en el Congreso Nacional de la república. El vicepresidente Rasel Tomé; el asesor de la presidencia, Enrique Flores Lanza, y el diputado Edgardo Casaña están en esos señalamientos, y cuando esas autoridades “gringas” acusan es porque tienen pruebas.

Lo profesional y ético fuera que los suspendieran temporalmente mientras se realicen las investigaciones necesarias. Pues el artículo número 89 de la Constitución de la República es claro: “Toda persona es inocente mientras no se le compruebe lo contrario por una autoridad competente”.

Pero jamás ampararse solo por el hecho de estar en el poder y estar utilizando a algunos diputados como a Sergio Castellanos que, en vez de buscar las leyes y demostrar transparencia, cae en la ridiculez al estar irrespetando la memoria del paladín centroamericano, al señalar que mocionará para la aprobación de la “Lista Francisco Morazán” para denunciar actos de corrupción de funcionarios de todo el mundo en especial estadounidenses que hayan hecho daño al país.

Se les olvida o se hacen los papos, que todos los beneficios del Tratado del Triángulo del Norte son fundamentales e igual de los 7,370 millones de dólares que obtienen anualmente de las remesas familiares de los “mojados hondureños” que se fueron huyendo de la crisis y corrupción en un país llamado Honduras.