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La embajada de sir Ewens

  • Actualizado: 20 marzo 2023 /

No mucha gente sabe que El Progreso tuvo su propia “embajada británica” durante la época de sir Francis Charles Ewens, un caballero inglés que llegó a principios del siglo pasado y se convirtió en un símbolo de trabajo y solidaridad con los progreseños. Un cementerio exclusivo dentro de la ciudad evoca el recuerdo de aquel caballero cuya finca fue un pedazo de Inglaterra, en donde buscaban refugio quienes huían de las guerras intestinas en los años 30.

Sir Ewens izó la bandera de Inglaterra en su finca Devonia y declaraba que esa era zona británica, a la que no se podía acceder sin autorización, cuando se desataron hechos violentos propios de las revoluciones armadas de aquella época. Mientras los refugiados cocinaban en los patios de la finca, sir Ewens hacía guardia junto a su esposa María Josefa al pie de la bandera, cuya asta era un inmenso bambú.

A solamente cinco cuadras del parque central de El Progreso se localiza el cementerio privado en el que yacen los restos del caballero inglés, su esposa, una hija de ambos y tres nietos. Es un lugar plantado de flores y árboles en el barrio Los Ángeles, al cual los progreseños conocen como el “cementerio de los Yuins”. Así se pronuncia el apellido Ewens. Sir Ewens se casó con María Josefa Flores, una señorita originaria de Alianza, Valle, a quien conoció en San Pedro Sula en una de las ocasiones que llegó a esta ciudad con el propósito de comprar mulas para la compañía bananera. Tuvo que ir a pedir su mano a un pueblito del sur donde vivía la familia de la muchacha. María Josefa lavaba en el río cuando llegó a buscarla su enamorado.

A sir Ewens lo trajo a Honduras el espíritu aventurero de su juventud. Trabajó por mucho tiempo para la compañía bananera en la región de Yoro y Atlántida. Como mandador desarrolló muchas de las fincas de banano que se localizaban entre El Progreso y Tela. El caballero inglés quedó tan impresionado de la belleza natural y la fertilidad de este terruño que decidió establecerse y comprar un terreno cerca de la zona de la compañía. Cuando se jubiló era dueño de importantes extensiones de tierra en las cuales levantó su hacienda Devonia, en honor a su pueblo Devonshire. Se identificó con las causas de los progreseños al ayudar a fundar colegios y aportar recursos para proyectos de desarrollo social. Eran los albores de lo que hoy es la Perla del Ulúa.