17/06/2024
02:45 PM

La cuesta de enero

Henry Asterio Rodríguez

La expresión “cuesta de enero” se utiliza comúnmente para referirse al periodo después de las festividades decembrinas, cuando las personas suelen experimentar dificultades financieras tras los gastos navideños. También es indudable que esta “cuesta” hace alusión a la lentitud con la que se recupera el ritmo, la rutina y las costumbres tras casi un mes de relajación.

De hecho, muchos especialistas afirman que la primera semana de enero suele experimentarse como la más larga del año. Todo esto podría llegar a generar una sensación de desequilibrio emocional y espiritual, pero como cristianos, estamos llamados a resignificar este periodo de reinicio, convirtiéndolo en un momento propicio para adentrarse en la introspección, buscar la paz interior y redefinir prioridades, encaminando el año nuevo hacia un mayor bienestar integral.

Para ello, es necesario embarcarse en la búsqueda honesta y generosa de un balance emocional, la renovación de fuerzas, la apertura a nuevas prácticas que promuevan el bienestar mental y espiritual para afrontar el año que comienza con una actitud no solo positiva, sino más cristiana, y esto significa cultivar una conexión más profunda con Dios, fortaleciendo nuestra relación con Él. Aquí hay algunos hábitos que podrían ser de utilidad para alcanzar este objetivo: 1. Oración: crea tiempo diario para hablar con Dios. La oración es fundamental en la vida cristiana para comunicarte, agradecer, pedir guía y fortaleza espiritual. 2. Lee la Sagrada Escritura: decía San Jerónimo que, “desconocer la Escritura es desconocer a Cristo”, y es verdad. La lectura asidua y el estudio de la Biblia es indispensable para todo discípulo de Jesús, pues ser cristiano es más que una decisión ética o la adhesión a una filosofía, se trata del encuentro con una persona, Jesucristo. 3. Asiste a la iglesia: participa consciente y activamente en las misas de tu comunidad, busca un grupo de crecimiento y formación, o un movimiento eclesial, frecuenta los sacramentos, especialmente la eucaristía y la confesión.

Reconoce en la comunidad un apoyo en tu crecimiento y la oportunidad para servir a los demás. 4. Asiste a un retiro espiritual: los retiros espirituales son algo más que estancias y momentos para descansar y aislarse en busca de paz y tranquilidad. Estos ofrecen un espacio de encuentro con Dios y con uno mismo y de recuperación mental a través de la meditación, la reflexión de la palabra y la oración, generalmente en un entorno natural, date la oportunidad. 5.

Acompañamiento espiritual: nadie es buen piloto de su propia nave, busca la guía y el apoyo de personas más maduras en la fe, que te ayuden a caminar. Un buen acompañante espiritual puede ofrecerte orientación y consejo basado en su experiencia y conocimiento. Ayudándote a comprender mejor las Escrituras, resolver dudas y enfrentar desafíos. Puede ser un sacerdote, un hermano (a) laico (a), o una religiosa. Querido hermano, inicio de año es buen momento para renovarse, comienza con buen ánimo, puesto en las manos de Dios y esforzándote para llegar a ser aquello que Él quiere que seas.