“No luchar contra el cambio climático es perder todo lo que amas, no afrontar la emergencia climática es una responsabilidad”: Abraham Velásquez.
Todo ha cambiado y seguirá sucediendo; el cambio climático puede afectar la salud y de igual forma lo vemos reflejado ahora en el cambio de la temperatura, los eventos climáticos extremos que se están pronosticando y precipitaciones que logran afectar a los individuos, afectando la calidad del aire que respiramos y la disponibilidad de agua y alimentos. Hay una realidad que si se encuentran partículas de menos de 10 micrómetros de diámetro estos pueden afectar la salud, ya que pueden llegar a la profundidad de pulmones y causar una función pulmonar reducida, asma agravada, latidos irregulares, síntomas respiratorios aumentados, infartos de miocardio no mortales, latidos irregulares. Los efectos en el medio ambiente debido a los vientos estas partículas se transportan y se instalan en el suelo y agua y pueden afectar causando reducción de nutrientes de suelo, daños en los bosques y cultivos agrícolas, los lagos y ríos se vuelven más ácidos y afecciones al ecosistema. Es el tiempo de cuidar las áreas verdes y zonas de reserva, no derrochar el agua que después hará falta, en la medida posible que los autos sean revisados para evitar más emisiones que contaminan, reciclar para mantener la calidad del aire la conciencia de cada uno y la pericia por cuidar nuestro entorno es fundamental, el mundo se enfrenta a una crisis creada por el hombre mismo, cada vez más olas de calor, sequías, tormentas el nivel del mar está aumentando. El apóstol Pablo habló en un ámbito profético y dijo “ en el último tiempo vendrán tiempos difíciles y críticos de soportar porque la gente solo se amará así mismo; serán amantes del dinero y no llegaran a ningún acuerdo, serán traicioneros y testarudos” 2 Timoteo 3:1- 4 RVR60. Cuidemos lo que el Señor nos ha dado dominio, atmósferas y ambientes.