17/06/2024
10:53 PM

Gobierno, ¿contra el pueblo?

Juan Ramón Martínez

El SAR, siguiendo instrucciones del “intelectual” que planifica la marcha de la sociedad hondureña al “socialismo”, ha iniciado una campaña para deshonrar a los contribuyentes que hacen oposición al régimen. Han empezado con la diputada Maribel Espinoza, haciendo pública sus declaraciones de impuestos sobre la renta. También circulan en las redes sociales, las exoneraciones y las empresas, de un expresidente del Cohep. Y pronto sacarán los nombres de médicos, abogados y empresarios que no estén de acuerdo con la forma como Libre está dirigiendo el país; ni se sientan bien con el clima que amenaza con aumentar la pobreza y la miseria de las mayorías nacionales. Pasando por el alto que la persona humana es superior al gobierno; que los contribuyentes deben ser protegidos en sus datos personales; y que la obligación del gobierno, tal lo que manda la Constitución, es garantizar el régimen de libertades de opinión y de hacer negocios, comprando o vendiendo, lo que la ley permite y facilita. Con esta campaña de desprestigio, además de amedrentar a diputados, a políticos y empresarios, el gobierno se constituye en una amenaza contra los ciudadanos; y se transforma en una pandilla amenazante que, vía extorsión, quiere doblegar la voluntad de los opositores. Incurriendo en un delito que, en algún momento, los infractores tendrán que responder ante los tribunales de justicia.

No hay duda que el gobierno actual, no es democrático. No respeta la Constitución. Ni acepta que la forma de gobierno es la que se basa en la iniciativa de los particulares. Por ello, pasa por alto las normas legales. Se niega a aceptar la voluntad de las mayorías; e igual que Lenin en 1917, quieren imponer el terror de las minorías. Sin atreverse todavía, a dar el paso de romper el orden constitucional que, aparentemente, de acuerdo con los indicios, es el punto en que sacrificarán la República, ahogando las libertades de los hondureños.

Por mientras esta desgracia ocurre, es inevitable preguntarse el porqué del odio de los receptores de impuestos con los empresarios y contribuyentes. Las garrapatas, que no tienen nada de racionales, solo en los últimos momentos, matan la vaca sobre cuyas pieles se alimentan. Pero Marlon Ochoa, lo que quiere es destruir a los contribuyentes, en la creencia que el gobierno puede sustituir a los particulares. La Unión Soviética fracasó en el intento. Cuba lo ha logrado amaestrando a su población, que no puede vivir sin el azote gubernamental que le ha negado el mínimo derecho a la existencia. Los venezolanos han escogido el camino de la huida. Por ello, anticipamos que Libre no tendrá éxito. Incluso si lograra derribar al sistema jurídico constitucional. Porque no podrá, sin el motor de la iniciativa de los particulares, generar bienes y servicios para garantizar el funcionamiento de la vida social.

Por mientras ello ocurre, le exigimos a Ochoa que publique las declaraciones de impuestos suyos y de los miembros de las “familias reinantes”, indicando además la forma cómo gastan el dinero público. Indicándonos la conducta de pago que tiene el gobierno con los contratistas particulares. Por ejemplo, informándonos el estado de pagos de la energía eléctrica. Sabemos que tienen un año de retraso con los proveedores que, se han llamado al silencio, temerosos de Ochoa y sus cofrades.

No podemos bajar la cabeza ante un gobierno despótico que amenaza nuestra seguridad y compromete nuestras libertades. La Constitución señala incluso la obligación de rebelarnos en contra de un régimen irrespetuoso de los derechos populares. Y le entrega, como obligación ineludible, a las Fuerzas Armadas, la defensa del pueblo ante un régimen amenazante de la libertad ciudadana.

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