Juan Verdaguer fue un formidable comediante uruguayo cuyo fino humor le valió la aclamación del público y de la crítica. Contaba de un hombre tan cohibido que veía la televisión a través de un espejo porque “no se atrevía a mirarla de frente”.

Era un chiste más de su repertorio, pero reflejaba una verdad ásperamente molesta para miles de personas alrededor del mundo, esa terrible e incómoda timidez.

La timidez ha hecho miserable la vida de quien la padece. ¿Quiere un par de ejemplos? Para Juan José surgió en su infancia. Tenía 6 años y no pudo levantar la mano en clase para pedir permiso, aunque sentía la impostergable necesidad de vaciar la orina. Muchos años después recordaba el terrible desenlace de esa historia y las burlas de sus compañeros cuando quedó humillado, en medio de un charco, con los pantalones totalmente mojados.

¿Otro ejemplo? Roberto se acobardó frente a la mirada inquisitiva del maestro. Aunque era su compañero quien realmente le copiaba a él, no se atrevió a defenderse de la injusticia que representó anularle a él el examen “¡por copión!”.

Todos tenemos nuestras propias historias. No hay quien no pueda recordar un momento en que la timidez le hizo alguna mala pasada. Los psicólogos nos dicen que puede convertirse en una fobia social, llegando al enfrentar ciertas situaciones sociales a generar un alto grado de ansiedad, incluso de angustia. Pero estos mismos psicólogos reconocen que en la gran mayoría de casos, esto se supera. Porque es posible desarrollar una formidable confianza en sí mismo, venciendo así la timidez.

Yo lo sé muy bien, ya que he dirigido los entrenamientos Dale Carnegie por muchos años y he visto a cientos de jóvenes y adultos superar muy bien esa incómoda timidez que, en menor o mayor grado, los cohibía.

¿Por qué tendría usted que sentirse achicado, por ejemplo, ante gente muy importante?LO NEGATIVO: Considerar la timidez como un mal que se debe sufrir toda la vida.LO POSITIVO: Saber que, si lo intentamos con seriedad, la timidez se superará magníficamente.