09/01/2026
12:01 AM

Es difícil confiar

Y de repente te miras al espejo y te preguntas: ¿estoy donde quería estar?, y piensas en tus sueños de niño, de adolescente o de la semana pasada. Piensas en la cantidad de veces que has jugado a ser director de tu vida y comparas.

Mimí Nasthas de Panayotti

Y de repente te miras al espejo y te preguntas: ¿estoy donde quería estar?, y piensas en tus sueños de niño, de adolescente o de la semana pasada. Piensas en la cantidad de veces que has jugado a ser director de tu vida y comparas.

Probablemente hayamos soñado con ganar un Premio Nobel, ser grandes escritores, descubridores de tierras lejanas, médicos que salvan vidas... y también padres y madres excelentes, personas comprensivas, solidarias, mejores amigos de nuestros amigos, explica Ana Fernández.

El protagonista va cambiando de papel a medida que vamos creciendo y encontrando nuestro sitio. Es necesario reflexionar para seguir dando pasos hacia delante, pero a veces enfrentarse a los sueños puede resultar frustrante, lo que dicen crisis de los 30, de los 40, de los 50 o de la edad que sea. La vida nos va llevando... ¿o somos nosotros los que con nuestras decisiones la conducimos hacia donde estamos hoy?

Hay personas que consultan el horóscopo, las cartas o las estrellas con la esperanza de que les aclare el futuro, pero ¿y nosotros? ¿Asumimos la vida con la lógica de Dios?

Muchas veces es complicado y cuesta. No entendemos por qué las cosas no salen como queremos, según nuestra opinión, pero como dice un amigo “la lógica de Dios no es la del hombre”.

Es difícil confiar. En algunos cursos de motivación y trabajo en grupo hacíamos que, de uno en uno, se fueran dejando caer de espaldas confiando en que el resto del grupo te iba a sujetar y no te iba a dejar caer. Se necesita tener una confianza enorme y no era tan fácil como parece. Así que dejarse caer, confiando en que Dios va a estar ahí pase lo que pase, no es tarea fácil, pero no imposible, y el testimonio de muchas personas lo demuestra. Soñemos pues, planifiquemos y trabajemos por ser mejores personas, el resto confiando en Dios vendrá solo. En este período de crisis hemos tenido oportunidad para confiar en muchas personas y hemos logrado superar las diferentes situaciones. Es difícil confiar, pero con el Señor tenemos asegurada la victoria.