En 2018 la nave espacial robótica Hayabusa 2 logró tomar muestras del asteroide Ryugu, las cuales llegaron a la Tierra en 2020.

La Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) ha analizado parte de los 5.4 gramos de la superficie del asteroide.

Un estudio ha sido publicado en The Astronomical Journal Letters titulado: “El asteroide 162173 Ryugu: un origen cometario”.

El autor principal es el profesor Hitoshi Miura de la Universidad de la ciudad de Nagoya.

El estudio se centra en asteroides con tres características: forma de trompo, composición/morfología de pila de escombros y alta concentración de materia orgánica.

Los autores sostienen que Ryugu no solo podría ser el remanente de un cometa, sino que asteroides similares a montones de escombros también podrían ser antiguos cometas.

Los astrónomos llaman a estos objetos “Comet Asteroid Transition” (CAT).

“Los Comet Asteroid Transition (CAT) son objetos pequeños que alguna vez fueron cometas activos, pero que se extinguieron y aparentemente no se pueden distinguir de los asteroides”, explica Miura.

“Nuestro cálculo sugiere que Ryugu fue una vez un cometa y pasó el resto de su vida dinámica como un asteroide de pila de escombros”.

“Este escenario es consistente con la evolución dinámica de los cometas modernos en el sistema solar”.

El material recogido por la sonda supone uno de los más antiguos jamás analizados en los laboratorios mundiales, se trata de una muestra única para estudiar el origen y la evolución del cosmos cercano.

Otra nave espacial, OSIRIS-REx de la NASA, lanzada en 2016, visitó el asteroide Bennu en 2018, muy similar a Ryugu, y devolverá sus muestras a la Tierra en 2023.

Quizá para ese año otro evento sea que Honduras haya nombrado embajador en Washington.