A manera de fábula escribimos esta columna, motivados por esa historia de un lobo que en su campaña política ofrecía que si lo elegían presidente del bosque, la primera promesa era que se iba a convertir en vegetariano y lo curioso que la mayoría de sus correligionarios eran ovejas.
Así es en la realidad de la mayoría de los políticos de oficio que en campañas presidenciales especialmente ofrecen que combatirán a la corrupción y siendo ellos parte de ella y aún así hay personas “borregos” que les creen y terminan ejerciendo el sufragio por ellos.
De ahí vienen el popular y antiguo refrán de los corruptos en cualquier actividad como en la política vernácula donde abundan los “lobos con piel de oveja” y que al final, al llegar a esos cargos de gobernantes, terminan devorando al pueblo de diferentes maneras.
En Latinoamérica han abundado esos tipos de lobos que prometieron ser vegetarianos en sus tiempos de campañas y al llegar al poder usan la lana para aprovechar todo tipo de corrupciones dejando al pueblo trasquilado.
Hay lobos “democráticos” porque les dan el derecho a los votantes a mancharse el dedito pequeño de la mano izquierda o derecha en las respectivas elecciones presidenciales y al salir electos se esconden en el bosque, donde se convierten en una amenaza y capaces de destrozar a los opositores.
Están los lobos dictadores que ya tienen domesticadas a su población: El carnero, la oveja y a sus crías de corderos: convirtiendo al pueblo en ganado ovino, donde el pastor es un dictador que manipula a su rebaño,
En el país ha habido todo tipos de lobos como gobernantes, desde los uniformados hasta los civiles y actualmente con la presidenta Xiomara Castro rodeada de lobos en un país llamado Honduras.