24/05/2024
11:32 AM

El frasquito de las cosas buenas

  • 14 enero 2024 /
Emy James

Increíblemente estamos de nuevo estrenando año, no conozco a alguien que no piense que el 2023 se fue volando, a nadie. Por lo tanto, son muy pocos, yo no los conozco, pero debe haberlos por ahí, que sienten que tuvieron la ocasión para lograr todas las metas que se pusieron en enero pasado.

Lo curioso es que lo mismo sucedió con el año anterior y el anterior a ese.

Y es que, si nos ponen un pizarrón completamente en blanco y divisamos un minúsculo puntito negro en medio de este, seguramente nos concentraremos más en esa manchita que todo el espacio blanco alrededor de ella. Si alguien nos escribe un mensaje deshaciéndose en elogios, reconociendo nuestras cualidades y virtudes, pero menciona un defectito nuestro que no le gusta del todo, pero que entiende que no tiene importancia comparado con nuestros atributos, definitivamente vamos a olvidar en segundos la lista halagadora y no enfocaremos en eso malo que nos mencionan. Es una mala costumbre la nuestra, pero muy natural.

El hecho de que nuestro cerebro tienda a centrarse en lo negativo que nos pasa o que podría pasarnos es únicamente un mecanismo adaptativo que se remonta a tiempos arcaicos cuando nuestros antepasados debían permanecer atentos a cualquier posible amenaza porque de no hacerlo, podrían no vivir para contarlo. Entonces mientras nuestro cerebro se ocupa de mantenernos alejados del peligro y se concentra más en lo gris del asunto, nos toca a nosotros buscarle el lado amable a la vida.

Para comenzar podríamos dejar de confiar tanto en la memoria (la cual se ha comprobado, es de lo menos fiable que poseemos) y escribir un poco más. Escribir por ejemplo en un pedazo de papel, cada vez que nos suceda algo bueno, con fecha y todo, luego doblarlo y colocarlo en un frasquito que mantendremos a la vista, hacer todo lo posible por no olvidar escribir eso bueno que nos está sucediendo. Desde lo más significativo hasta lo más trivial, si nos hizo sentir felices en ese momento, hay que escribirlo y guardarlo.

Si hacemos esto, abrimos el frasquito el último día de 2024 y leemos uno por uno esos pedacitos de papel, veremos con más claridad de qué se trató el año. Tendremos que sentirnos agradecidos, contentos y sobre todo, menos pesimistas con respecto al nuevo año que tendremos a la puerta. Seremos un poco más benevolentes con nosotros mismos, que a veces buena falta nos hace.

Que nuestro frasquito de las cosas buenas esté rebosante al finalizar este año, y que por el contrario, nuestro corazón se haya vaciado de enojos, tristezas, rencores y angustias innecesarias para dar cabida a nuevas y mejores sensaciones... que así sea.