17/04/2024
01:35 PM

De las honduras a las alturas

Renán Martínez

El municipio de Marcala, en el departamento de La Paz, está en las alturas, no solo por su privilegiada ubicación geográfica sino también por la nobleza de su gente y por producir el mejor café de Centroamérica.

El impulso dado a la caficultura por alemanes visionarios que se establecieron en Marcala a principios del siglo pasado, contagió a inversionistas de la zona, grandes y pequeños, quienes se dedicaron a sembrar café a lo largo y ancho del departamento de La Paz.

Los alemanes se fueron “molestos” porque Honduras le declaró la guerra a su país de origen en tiempos de Hitler, dicen con fino humor algunos lugareños refiriéndose a la insólita determinación de Tiburcio Carías Andino. Lo cierto es que aquellos emprendedores extranjeros dejaron establecidos sistemas para mejorar, con alta tecnología, el cultivo del grano de oro y abierto el camino para las exportaciones.

Por la calidad de su café de altura, Marcala ha recibido diferentes premios y elogios en el ámbito nacional e internacional. La Denominación de Origen (DO) asignada al Café Marcala es la primera distinción de esa índole registrada en Honduras y Centroamérica. La iniciativa entró en vigencia en el año 2005 bajo el liderazgo de productores de la región quienes veían con preocupación cómo otros cafés saludaban con el sombrero de excelencia de Café Marcala.

Uno de los factores que influyen en la calidad del café marcalino es que desde hace más de 30 años los productores comenzaron a apostar por una caficultura orgánica más amigable con el medio ambiente. Todo este bonito panorama se ha visto ensombrecido últimamente por la racha de invasiones a propiedades privadas que sacuden el país.

Esto me recuerda que, según la historia, los primeros habitantes de Marcala provenían de Chinacla, una población guerrera que luchaba por sus tierras. Ellos la llamaron Marcala que significa ciudad de cárceles por las batallas que libraron con otras tribus. Yo diría que Marcala se llama así porque marca la pauta para emerger de las honduras a las alturas.

Me llamó la atención en una reciente visita a Marcala que, tierras que eran del extinto general Oswaldo López Arellano en lo alto de una montaña poblada de cafetos, están ocupadas por invasores.

“Gracias Oswaldo López Arellano por habernos regalado una Reforma Agraria”, reza un irónico cartel plantado en la propiedad por los usurpadores.

Estos también mantienen ocupada, en ese mismo sector conocido como Florida, la que fuera casa de paseo del militar. Este problema agrario que viven grandes y pequeños productores lo ven con impotencia los descendientes del que fuera hombre fuerte de Honduras por más de una década.