04/04/2025
12:37 AM

Cuando el ego ahoga

Emilio Santamaría

¿Ha oído usted la historia del científico que logró reproducirse a sí mismo?

Por supuesto no es más que un relato de ciencia ficción. Logró tanta perfección en sus reproducciones que era literalmente imposible distinguir el original de las reproducciones.

De pronto, este científico se enteró que el emisario de la muerte lo estaba buscando para llevarlo al mundo del más allá.

Pensó entonces que eso era para la generalidad de los mortales, pero no para él, que era poseedor de una inteligencia superior. Así que decidió engañarlo. Con esto en mente se dedicó a trabajar con tanta rapidez que logró doce copias de sí mismo.

Cuando el emisario de la muerte se presentó, para regocijo del científico, se sintió totalmente confundido. Simplemente no supo a quién de los trece debería llevarse. Así que decidió dejar todo en paz y regresar a sus dominios.

Allá, el emisario de la muerte pensó intensamente en lo que tenía que hacer para descubrir al científico original. Y como era conocedor de la naturaleza humana urdió una ingeniosa estrategia. Regresó de inmediato a la casa del científico, y en voz alta, dijo: “sé que tienes una inteligencia superior, y una prueba de ello es que has logrado unas reproducciones de ti mismo prácticamente perfectas. Sin embargo, he descubierto que has cometido un error tan infantil que es increíble en tu capacidad”. El científico saltó de inmediato y gritó: “¡Imposible! ¿Error infantil yo? ¡Estás totalmente equivocado! ¡No tienes una idea de mi capacidad y por eso hablas tonterías! ¡Pruébamelo!”. El emisario de la muerte sonrió y sentenció satisfecho: “por supuesto que has cometido un error infantil, has dejado que tu ego te delate”. Y diciendo esto, lo tomó de entre las copias y se lo llevó consigo.

¿Es clara la lección? ¿Conoce usted gente realmente inteligente a la que su ego acaba ahogándolo? Es esa gente que creyéndose tan superior al resto del mundo se eleva tanto que termina por cometer errores infantiles y acaba cayendo tontamente.

LO NEGATIVO: Pensar en términos de superioridad que nos haga ver a los demás tontos.

LO POSITIVO: Sustituir esos pensamientos por sabia humildad, esa clase de sabiduría que nos hace realmente sintonizar con los demás.