Pero ¿qué es necesario para servir? ¿Basta solo quererlo hacer? ¿No es necesario solo la disponibilidad? Pues no. Así como no basta solo hacer el bien, sino hacerlo bien. También para servir, según nos ha enseñado monseñor Ángel Garachana (obispo de la diócesis de San Pedro Sula, Honduras), la persona que vaya a ocupar algún puesto o vaya a prestar algún servicio es necesario que quiera, que pueda y que sepa. Esto es que quiera hacerlo, que pueda hacerlo y que sepa hacerlo. En nuestro medio, muchas veces no se busca servir, sino servirse.
En muchos casos se necesitará una “cuota” de humildad para aceptar que hay cosas que nos sobrepasan y que aunque quisiéramos servir, si no sabemos cómo hacerlo y no tendríamos el tiempo necesario para hacerlo es mejor decir no. Sabemos que “no” también es una respuesta. Si esta idea la manejamos en todos los ambientes desde lo micro hasta lo macro, tendríamos realmente en todos los puestos de servicio y de responsabilidad grandes servidores, verdaderos servidores.
Imaginemos que vamos a elegir al presidente o coordinador del patronato del barrio o de la colonia. Será necesario preguntarle a los que se han postulado, a saber: ¿quiere usted servir en este “puesto”? ¿Puede usted hacerlo? ¿Sabría usted cómo hacerlo? Con una respuesta negativa a una de estas preguntas podríamos darnos cuenta de que no conviene elegir a esta persona. No es solo ocupar “un puesto”, es necesario saber ejercer, saber discernir lo que más conviene, tener la creatividad necesaria, tener “don” de mando, saber proponer, saber elegir a sus colaboradores, saber aceptar las opiniones contrarias, en suma: saber servir con calidad.
En muchas ocasiones es necesario decir la verdad a algunas personas y hacerles saber que el mejor servicio que podrían prestar es hacerse a un lado. Es mejor que nos odien porque les decimos la verdad y no que nos amen porque les engañamos, les mentimos. ¡Cuánta falta hace tener la humildad para saber de dónde es necesario, por el bien de los demás, ausentarnos o decir no. El servicio mediocre o a medias no llega ni siquiera al nivel de servicio. Solo un servidor que sabe lo que hace, quiere lo que hace y tiene la disponibilidad, y sabe, conoce su campo, lo que hace y cómo lo hace, ese no solo es un servidor, es un ciudadano digno de respeto y admiración.
