19/07/2024
12:23 PM

China: cinco principios, 70 años

Víctor Ramos

China es un país milenario. Estuvo gobernado, hasta principios del siglo XX, por varias dinastías dirigidas por un emperador. China era un imperio. Su extensión territorial es la tercera más grande en el mundo. A principios del siglo XX, el 10 de octubre de 1911, un levantamiento de Wuchang, en contra de las dinastías Qing, en la actual ciudad de Wuhan, derrocó al emperador Puyi y puso fin a la China imperial. Sun Yat-sen, un líder revolucionario chino exiliado en los Estados Unidos, toma la decisión de regresar y es nombrado presidente, pero el país estaba dividido en regiones dominadas por líderes locales. Un antiguo jefe militar del imperio entra en tratos con Sun Yat-sen y se proclama presidente y emperador en 1925. La oposición crece y Sun Yat-sen, exiliado en Cantón, organiza un ejército, conquista la mayor parte de China y nombra presidente a Sun Yat-se, quien organiza un gobierno republicano sobre las bases de la autodeterminación, la independencia y el usufructo de los recursos naturales. Al morir Sun Yat-sen, asume el poder el general Chiang Kai-shek, con compromiso con otras potencias que rondaban por el pacífico y por el continente en busca de apoderarse del país y de sus recursos naturales. Chiang Kai-shek es derrotado y en 1949 es creada la República Popular China. La ONU, fundada el 24 de octubre de 1945, otorgó el puesto de China a la República China con sede en Taiwán. Tras la fundación de la República Popular China ésta solicitó el ingreso en la ONU en 1950, pero es negado.

La República Popular China, recién organizada, estaba empeñada en lograr la unificación del país y en enfrentar los grandes problemas sociales y económicos por los que atravesaba la población. Necesitaba, por tanto, una doctrina que le permitiera desarrollar todas sus potencialidades en paz, sin agresiones externas. Con esa motivación y necesidad, el gobierno chino, en 1954, tras varios rechazos en la ONU para su ingreso, lanzó su política interna e internacional basada en cinco principios que, por la justeza de sus planteamientos, se mantienen en pie después de 70 años.

Estos principios son: el respeto mutuo por la soberanía y la integridad territorial, la no agresión mutua, la no interferencia en los asuntos internos de otros países, la igualdad y el beneficio mutuo, y la coexistencia pacífica. Estos cinco principios coinciden totalmente con los fundamentos con que se organizaron las Naciones Unidas.

La República Popular China, casi inmediatamente, firmó con la India y Myamar, documentos que incorporaron los cinco principios, actos ahora se considerados como una hazaña en la política de relaciones internacionales de China.

Esta política, cumplida a cabalidad, hizo que China no incidiera en ningún territorio de país vecino, que sus fuerzas armadas no asumieran un papel belicoso ni agresivo, que el pueblo se dedicara al trabajo para la construcción de la gran economía que lanzaría al país a convertirse en una gran potencia económica, que se ampliaran las relaciones diplomáticas con casi todos los países del mundo y que, tras una lucha en la que recibió el respaldo de casi todas las naciones del mundo, por fin, ocupara su puesto en la ONU, en su Asamblea General, en el Consejo de Seguridad y en los demás organismos especializados de la ONU.

Paralelamente China fue elevando el nivel del gran campesinado y más tarde el desarrollo urbano industrial hasta convertirse en la potencia económica de hoy. Teniendo como instrumento fundamental la doctrina de los Cinco principios, China ha jugado un papel importantísimo en la ONU.

El prestigio de China aumentó considerablemente entre los países menos desarrollados, conocidos hoy como el Sur Global, con los que se ha asociado para colaborar en el desarrollo con mutuas ventajas.

Honduras se ha hermanado con la República Popular de China y espera de estas relaciones muchos beneficios para los hondureños, mediante asistencia técnica y crediticia y apertura al comercio; al mismo tiempo, la doctrina hondureña de política internacional coincide también con estos cinco principios, que son la esencia para el mantenimiento de la paz y el impulso del desarrollo en el mundo.

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