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Aquel tiempo de las ponedoras

  • 27 febrero 2023 /

El fuerte aumento al precio del huevo y su pariente la carne de pollo, encendió las alarmas en los consumidores, temerosos de que la crisis económica se agrave este año.

Tal situación hace remontarnos a los tiempos espléndidos cuando las familias, especialmente en las áreas rurales, tenían en sus patios criaderos de gallinas ponedoras que surtían de huevos y carne blanca la despensa. Hasta debajo de las camas dejaban los huevos después de cacarear para anunciar su postura como hacen algunos funcionarios públicos cuando ejecutan una de las obras que están obligados a poner al servicio del pueblo.

Aquellas aves no se desvelaban comiendo concentrado con la luz encendida para producir más, como las gallinas de granja. Al atardecer buscaban solitas su árbol favorito para dormir y muy temprano bajaban del palo a comer el maíz que le regaban sus dueños. Gracias a su régimen alimenticio natural los huevos de yema rojiza que se ofrecían por seis centavos envueltos en tusa, son más apetecidos que los que ahora se expenden en cartones ahuecados.

Por su alto contenido en proteínas, el huevo, de cualquier índole, no debe faltar en el régimen alimenticio del humano; de allí la preocupación que esté desapareciendo de las mesas más humildes en nuestro país.

La forma del huevo fascina desde hace mucho tiempo a matemáticos, ingenieros y artistas. El exfotógrafo de La Prensa, Max Lemus enseñaba a sus pupilos las mil y una formas de fotografiar un huevo sin tener que romperlo. Igual cantidad de maneras existen para cocinarlo, solo o combinado con carnes y vegetales.

Para los niños de última generación que visitan por primera vez el campo, resulta asombroso levantar la vista sobre sus inseparables tabletas electrónicas para ver una nidada de huevos de gallina india o un pollo vestido de plumas caminando rampante por el patio. No conciben que sean parientes de los que suelen saborear en los tantos negocios de comida rápida que existen en las grandes ciudades.

Con la carestía de estos productos, la preocupación ya no es descifrar el enigma de si surgió primero el huevo o la gallina, sino qué hacer para que rinda el presupuesto familiar y no dejar de probarlos, pues como decía el cómico mexicano Mario Moreno “Cantinflas”: ahora un huevo cuesta un huevo.