Es motivo mayor para hacer el llamado a la población en este diciembre del año 2020 que recibe este derecho laboral producto de su trabajo presencial o virtual y que no lo tomen como una dádiva del sector patronal, que ni siquiera la cena navideña, canasta navideña o la bolsa de manzanas que te dan es de su capital.
Con este pago extra acordarse de pagar deudas, consumir lo necesario y recordarles que los que reciban aguinaldos actualmente son privilegiados, pues un gran número de personas quedaron sin empleos y muchas empresas cerraron por motivos de la pandemia del coronavirus.
El año pasado se calculó que unos 16,000 millones de lempiras en aguinaldos se pagaron en la empresa privada y unos 3,500 millones más los empleados gubernamentales.
Con la presencia del coronavirus, daños de las inundaciones y desempleo no hay duda que bajaran notablemente las ventas de todo producto de consumo navideño, pero que no les quepa duda que un país con gran población incendiaria, la pólvora no dejará de reventar, causar daños y contaminar el ambiente.
Esta Navidad debe ser celebrada hoy más que nunca en ambiente de amor y paz familiar, de moderado consumo, pues no hay duda que no habrá tantos regalos entre los adultos, y a los niños concienciarlos de que San Nicolás no vendrá esta vez por estar hospitalizado, sin trabajo o encerrado en algún albergue para damnificados en un país llamado Honduras.