Es que existe una insensibilidad que cae en la omisión legal por parte del sistema de justicia en el tema del ambiente, de tal forma que cualquier denuncia no recibe el tratamiento adecuado, sino que es desechada, lo cual produce que la falta de persecución de los delitos ambientales caigan en el olvido y envíen un mensaje de pasividad que en nada contribuye a la protección del ambiente, sino que provoca la impunidad. Cuando se hace una denuncia ambiental sobre un bosque, se necesita que se incendie para que las autoridades atiendan una denuncia, porque hemos caído en una percepción del derecho que ya no es derecho, sino mera adecuación a las condiciones que imponen los infractores y un deseo confuso de no molestar a nadie, aunque exista ley que castigue determinadas conductas. Se desconocen casi por completo los principios orientadores en materia de ambiental que no propenden a la búsqueda del castigo por el mal producido, sino más bien a la prevención del mal que se pueda producir, pero acá estamos tratando el ambiente solo como cadáver, porque si no hay muerto no hay delito.
El tema ambiental es tan variado y complejo, ya que engloba fuentes hídricas, los bosques y las áreas protegidas, junto a lo cual, también se ha creado y ampliado normas que regulan, protegen y castigan los delitos ambientales, pero también estructuras que constituyen barreras para la protección ambiental, pero que son desconocidas por las autoridades de justicia. La inmensa cantidad de normas jurídicas y la prolífica normativa internacional, reclaman también un sistema de justicia dedicado al tema ambiental para que se posibilite no solo el castigo de los delitos ambientales, sino también la prevención y la salud del ambiente. Los tribunales del ambiente podrían ser tan necesarios como cualesquiera otros de los sistemas que se han creado como los del circuito anticorrupción o antiextorsión. El rendimiento económico, social y humano que podríamos recibir con los tribunales del ambiente, los podrían constituir en una gran inversión para nuestro futuro; ya que no podemos cerrarnos más ante la problemática ambiental, la cual si no atendemos adecuadamente, nos pasará una factura tan grande que difícilmente podremos saldar sin una adecuada regulación, protección y castigo de los delitos ambientales.