Ciudad de Guatemala.
En 2016 Guatemala vio recrudecerse su eterno conflicto territorial con Belice mientras resistía, una vez más, las embestidas de la violencia y la pobreza, y asistió a nuevas acometidas contra la corrupción, un flagelo que sobrevoló el primer año de mandato de Jimmy Morales.
Morales, un derechista de 46 años que asumió el poder el 14 de enero con un discurso acérrimo contra la corrupción, la pobreza, la violencia y lafalta de educación, se erigía como el impulsor del cambio. El resumen de 2016 del país centroamericano, uno de los más pobres y violentos del mundo, se hace con cifras.
Los índices de violencia, con datos hasta octubre, siguen por las nubes: 15 asesinatos al día y más de 4,600 en los primeros 10 meses. Un total de 111 niños menores de 5 años han muerto hasta el 12 de noviembre a causa de la desnutrición, que afecta a más de la mitad de la población.
Y, además, Guatemala sigue siendo un país rico lleno de pobres. La economía local ha mantenido durante los últimos años un crecimiento estable en torno al 4%, pero esta situación no ha repercutido en la sociedad, que sigue arrastrando el lastre de la pobreza, que afecta a un 59,3% de la población. Los datos oficiales ponen en evidencia que Guatemala es uno de los países con más desigualdades de América Latina, y que debe cambiar su modelo económico si quiere revertir esta situación y obligar a que los beneficios del crecimiento no caigan solo en unos pocos privilegiados.
Precisamente la pobreza y la falta de oportunidades laborales condicionan la situación de violencia y la migración, tanto interna como a EUA y México, pero sobre todo afecta a pequeñas comunidades del interior, que hacen todo lo posible por buscar un futuro mejor para sus hijos. Un ejemplo de esta situación que terminó en tragedia y que aumentó la tensión con Belice por el diferendo territorial centenario que mantienen ambos países sucedió el 21 de abril.
Y un problema que continúa y que planeó durante el primer año de presidencia de Morales fue la corrupción. El caso más impactante fue la investigación que la fiscalía lleva a cabo contra su hijo, José Manuel Morales, y su hermano, Samuel Everardo Morales. Ambos son sospechosos en un supuesto caso de corrupción relacionado con la entidad mercantil “Fulanos y Menganos S.A.”.
No obstante, el presidente ha dicho que prefiere “no mencionar en medios de comunicación” este caso, “sino dejárselo plenamente a las entidades encargadas de hacer las investigaciones”. Morales respondió en su día a las sospechas cerrando filas en torno a su familia y volcando su indignación sobre los medios, a los que acusó, indirectamente, de crear un clima hostil.
En 2016 Guatemala vio recrudecerse su eterno conflicto territorial con Belice mientras resistía, una vez más, las embestidas de la violencia y la pobreza, y asistió a nuevas acometidas contra la corrupción, un flagelo que sobrevoló el primer año de mandato de Jimmy Morales.
Morales, un derechista de 46 años que asumió el poder el 14 de enero con un discurso acérrimo contra la corrupción, la pobreza, la violencia y lafalta de educación, se erigía como el impulsor del cambio. El resumen de 2016 del país centroamericano, uno de los más pobres y violentos del mundo, se hace con cifras.
Los índices de violencia, con datos hasta octubre, siguen por las nubes: 15 asesinatos al día y más de 4,600 en los primeros 10 meses. Un total de 111 niños menores de 5 años han muerto hasta el 12 de noviembre a causa de la desnutrición, que afecta a más de la mitad de la población.
Y, además, Guatemala sigue siendo un país rico lleno de pobres. La economía local ha mantenido durante los últimos años un crecimiento estable en torno al 4%, pero esta situación no ha repercutido en la sociedad, que sigue arrastrando el lastre de la pobreza, que afecta a un 59,3% de la población. Los datos oficiales ponen en evidencia que Guatemala es uno de los países con más desigualdades de América Latina, y que debe cambiar su modelo económico si quiere revertir esta situación y obligar a que los beneficios del crecimiento no caigan solo en unos pocos privilegiados.
Precisamente la pobreza y la falta de oportunidades laborales condicionan la situación de violencia y la migración, tanto interna como a EUA y México, pero sobre todo afecta a pequeñas comunidades del interior, que hacen todo lo posible por buscar un futuro mejor para sus hijos. Un ejemplo de esta situación que terminó en tragedia y que aumentó la tensión con Belice por el diferendo territorial centenario que mantienen ambos países sucedió el 21 de abril.
Y un problema que continúa y que planeó durante el primer año de presidencia de Morales fue la corrupción. El caso más impactante fue la investigación que la fiscalía lleva a cabo contra su hijo, José Manuel Morales, y su hermano, Samuel Everardo Morales. Ambos son sospechosos en un supuesto caso de corrupción relacionado con la entidad mercantil “Fulanos y Menganos S.A.”.
No obstante, el presidente ha dicho que prefiere “no mencionar en medios de comunicación” este caso, “sino dejárselo plenamente a las entidades encargadas de hacer las investigaciones”. Morales respondió en su día a las sospechas cerrando filas en torno a su familia y volcando su indignación sobre los medios, a los que acusó, indirectamente, de crear un clima hostil.