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Washington, Estados Unidos.

“Como su presidente, no tengo otro deber superior que proteger al pueblo estadounidense”, así defendió Donald Trump su polémico decreto migratorio mientras enfrenta una doble ofensiva judicial y política.

Trump prometió ayer “programas fuertes” de control migratorio para definir quién entra al país, mientras sigue suspendido su veto contra los ciudadanos de siete países de mayoría musulmana.

La Corte de Apelaciones del Noveno Distrito, con sede en San Francisco (California), es la que debe decidir si restaura o no ese veto, suspendido temporalmente por orden de un juez federal desde el viernes por la noche, dando plazo al Gobierno de Trump para presentar sus argumentos hasta anoche.

El objetivo declarado de esa medida es, según Trump, evitar la entrada al país de posibles terroristas.

El pasado viernes, el juez James Robart bloqueó la orden del presidente mientras revisaba el fondo del caso.

El sábado por la noche, el Gobierno de Trump apeló la decisión del juez y pidió restablecer el veto.

Miles de inmigrantes de Oriente Medio que habían quedado varados o fueron deportados por el veto migratorio, regresaron ayer a los Estados Unidos tras la suspensión del decreto por un juez federal.
El tribunal rechazó el domingo esa última petición y mantuvo en vigor la decisión de Robart, que abrió de nuevo las puertas del país a millones de inmigrantes y refugiados.

Decenas de afectados por el veto de Trump llegaron ayer al aeropuerto internacional Dulles, de Washington.

A la espera de los argumentos que presente el Gobierno de Trump ante la Corte de Apelaciones del Noveno Distrito, los estados de Washington y Minesota, demandantes en el caso y contrarios al veto, ya han ofrecido los suyos.

En su argumentación, esos dos estados aseguran que restaurar el veto migratorio de Trump “desataría de nuevo el caos”.

En un decreto, Trump prohibió por 90 días el ingreso a EUA de ciudadanos de Irán, Irak, Libia, Somalia, Siria y Yemen.
Ofensiva

Además, dos ex secretarios de Estado de EUA, John Kerry y Madeleine Albright, y varios ex altos funcionarios de seguridad nacional advirtieron que la orden de Trump pondría en riesgo a las tropas de EUA en el extranjero en una declaración enviada al tribunal.

Por su parte, las principales compañías tecnológicas de EUA, entre ellas Apple, Facebook, Google y Microsoft, también presentaron un escrito legal ante esa misma corte en el que afirman que la orden de Trump hará más difícil “reclutar, contratar y retener a algunos de los mejores empleados del mundo”.

A través de Twitter, Trump criticó con dureza al magistrado, sugiriendo que será culpa de Robart si hay un atentado en el país que, a su juicio, pueda vincularse al bloqueo de su orden.

Dijo que los “sondeos negativos” sobre su veto migratorio “son noticias falsas” y que los estadounidenses quieren “seguridad fronteriza”.