El primer ministro libanés Saad Hariri anunció el martes su dimisión y la de todo el gobierno después de casi dos semanas de multitudinarias manifestaciones que pedían un cambio en la clase política dirigente.
'Estoy yendo al Palacio de Baabda (sede de la presidencia) para presentar la dimisión del gobierno al presidente de la República', dijo Hariri durante un breve discurso retransmitido por la televisión, que fue recibido con los vítores y los gritos de alegría por los manifestantes que lo escuchaban desde las calles.
A lo largo de la mañana, centenares de manifestantes se han concentrado delante del domicilio del ministro de Telecomunicaciones, Mohmud Choucair, y del Ministerio de Finanzas para protestar contra la corrupción.
Mientras tanto, bancos, colegios, instituciones y algunos comercios continúan cerrados. El pasado 21 de octubre, Hariri anunció un paquete de reformas económicas, si bien no ha conseguido aplacar los ánimos de los manifestantes, que el domingo protestaron creando una kilométrica cadena humana en el país.
Según el Banco Mundial, una cuarta parte de los libaneses vive en la pobreza y la situación económica continúa degradándose en el país, cuya deuda está estimada en 86.000 millones de dólares, que representa 150% del PIB.