La causa de la muerte del cantante estadounidense Michael Jackson no se conocerá hasta que se confirmen los resultados de los análisis toxicológicos, lo que podrían tardar “de seis a ocho semanas”, informó ayer la oficina del juez de instrucción del caso; sin embargo, la familia del cantante ha asegurado que se trató de una sobredosis de medicamentos.
El portal TMZ, especializado en información de famosos, publicó que la autopsia comenzó a las 8 de la mañana, hora local de Los Ángeles.
El forense encargado de la autopsia es el doctor Lakshmanan Sathyavagiwaran, conocido porque fue un testigo clave en el juicio por asesinato contra el jugador O.J. Simpson. El asistente del juez Ed Winter declaró a los medios de comunicación que el examen del cuerpo durará varias semanas.
“Vamos a realizar análisis toxicológicos y un examen que puede llevar entre seis y ocho semanas hasta que tengamos los resultados finales”, dijo Winter. El ayudante del juez de instrucción añadió que el informe preliminar sobre la causa de la muerte de Jackson se postergará hasta que se conozcan los resultados definitivos de la autopsia. “No obstante, queríamos que la gente supiera que el análisis se va a realizar esta mañana. Probablemente comencemos en unos minutos”, afirmó Winter.
Discreción
El ayudante del juez no quiso comentar nada sobre los primeros datos de los médicos tras los exámenes iniciales al cuerpo de Jackson, ni sobre la supuesta inyección de demerol, un narcótico similar a la morfina, que recibió antes de sufrir una parada respiratoria. “Os puedo decir que es muy poco probable que publiquemos los resultados hoy debido a lo extenso de los análisis que vamos a realizar”, finalizó Winter.
Parientes
Miembros de la familia de Michael Jackson han asegurado que el cantante recibió “una gran dosis de morfina” justo antes de su muerte, según sostiene el portal TMZ, que ayer dio la primicia de su fallecimiento. El padre del artista, Joe Jackson, quiso llevar recientemente a su hijo a un centro rehabilitación en Palmdale, California, por lo que él consideraba una “adicción” a la morfina y a fármacos con prescripción médica. Otros miembros de la familia dijeron que el cantante no estaba preparado para actuar en los próximos conciertos que tenía previstos a partir del 17 de julio en Londres, precisamente debido al uso de esas sustancias.