Managua.

El obispo auxiliar de la arquidiócesis de Managua, Silvio Báez, afirmó ayer que sueña con una Nicaragua sin “faraones ni oprimidos”, cuando el país vive una crisis que ha dejado cientos de muertos y detenidos por protestar contra el Gobierno de Daniel Ortega.

“Sueño con una Nicaragua sin “faraones” y “oprimidos”, en donde se respete la dignidad y los derechos de toda persona, en donde renunciemos a intereses particulares para compartir nuestros bienes e intereses en paz y justicia, y en donde disentir del poder no sea un delito”, dijo.

Báez, quien forma parte de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), que actúa como mediadora en el diálogo entre el Gobierno y la sociedad civil para resolver la crisis, es uno de los obispos más críticos del Gobierno.

El obispo ha sido agredido físicamente y recibido amenazas de muerte por seguidores de Ortega, quien ha mostrado inconformidad con “algunos” miembros del Episcopado, del que ha dicho “se han descalificado como mediadores”, por proteger a las víctimas de la crisis.Báez ha sostenido que la calidad de los sacerdotes como de mediadores no se contradice con su misión de ayudar a quienes lo necesitan, incluyendo el caminar literalmente entre las balas para salvar sus vidas.

Retorno al diálogo

“Estamos haciendo las gestiones para retomar el diálogo” suspendido desde finales de junio, dijo el cardenal nicaragüense Leopoldo Brenes.

El también arzobispo de Managua destacó que el diálogo “es la única vía para solucionar los problemas” en el país.

En Washington, doce países de la Organización de Estados Americanos (OEA) integran desde el jueves el “grupo de trabajo” para Nicaragua.

La embajadora de Costa Rica ante el organismo, Rita María Hernández, quien ocupa la Presidencia del Consejo Permanente, informó de que los integrantes serán Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Estados Unidos, Guyana, México, Panamá y Perú. La creación del grupo se aprobó el 2 de agosto.