La ciudad de Río de Janeiro bajó el telón ayer a los desfiles de su famoso Carnaval en el Sambódromo, luego de que la jornada del domingo acabara con lágrimas de una niña reina de siete años, que previamente había generado gran polémica.
Desde las 9 de la noche las seis restantes escuelas de la élite carioca iniciarán su cierre con la presentación de la Mocidade Independente en el Sambódromo, que la noche del domingo se llenó con unas 60 mil personas, vio un firme candidato al título y el llanto nervioso de la pequeña.
Precisamente, Julia Lara, de 7 años, fue centro de atención por salir a escena como la más joven ‘reina de batería’ de la historia, al frente de la Viradouro, pero el público masivo, el asedio de cámaras y la presión por comandar 300 percusionistas acabaron haciendo mella en la niña.
Emoción
Nerviosismo, lágrimas y abrazos con su padre, el presidente de la escuela, Marcos Lira, dieron muestras de su fragilidad en el puesto más cotizado y de alta connotación sexual, asignado siempre a vedettes o actrices.
Su presencia, con un vestido lila recatado y pequeña corona, fue aprobada por la justicia de menores tras una polémica generada porque el Consejo de Defensa del Niño y el Adolescente de Río cuestionó su presencia en el puesto alegando que podría “fomentar” su imagen sexual.
De todas maneras, Julia logró relajarse con el paso de los minutos y completar el recorrido completo por la avenida Marqués de Sapucaí -pasarela de 700m que atraviesa el Sambódromo- junto a su hermano de 12 años y un compañero de 9.
“Al inicio, ella quedó un poco asustada”, dijo a la prensa Mónica Lara, madre de la niña, que debió desfilar acompañada por familiares y miembros de un juzgado de menores. Según medios locales, fue un debut con “pie derecho”.
Jornada
Este lunes el desfile debe afrontar otra noche de intenso calor y despliegue fastuoso de temas como la historia de la vestimenta y los beneficios de internet.
Las 12 escuelas de élite buscan el cetro obtenido en 2009 por Salgueiro.