11/01/2026
12:15 AM

Hosni Mubarak delega el poder pero no se va

“¡Vete, vete!”, “Te vamos a meter bajo tierra”, clamaba la multitud concentrada en la Plaza Tahrir de El Cairo, epicentro de la ola de protestas desencadenada el 25 de enero.

El presidente egipcio Hosni Mubarak cedió poderes ayer a su Vicepresidente, pero se negó a renunciar, provocando una explosión de indignación en los centenares de miles de personas que desde hace más de dos semanas exigen su partida.

“¡Vete, vete!”, “Te vamos a meter bajo tierra”, clamaba la multitud concentrada en la Plaza Tahrir de El Cairo, epicentro de la ola de protestas desencadenada el 25 de enero.

El aire se impregnaba de agresividad en la plaza y empezaron a oírse llamamientos a dirigirse al palacio presidencial para sacar a Mubarak por la fuerza, haciendo temer una nueva escalada de violencia.

En un esperado discurso televisado, Mubarak afirmó que participará en la transición hasta las elecciones presidenciales de septiembre, aunque anunció que delegará poderes al vicepresidente Omar Suleiman, sin precisar cuáles.

Añadió que está determinado a vivir y morir en Egipto, desalentando a quienes esperaban que partiese al exilio, dejando vía libre a las reformas democráticas.

“¿Dónde está el Ejército? ¿Dónde está el Ejército egipcio?”, coreaba una muchedumbre furiosa que poco antes había oído que las Fuerzas Armadas estaban tomando “las medidas necesarias para proteger a la nación y apoyar las legítimas demandas del pueblo”.

Pero el mandatario de 82 años, en el poder desde 1981, frustró todas esas expectativas.

“Soy consciente del peligro que representa esta encrucijada (...) y eso nos impone hacer pasar primero los intereses superiores de la nación”, dijo Mubarak, antes de agregar: “He decidido delegar poderes al Vicepresidente, conforme a la Constitución”.

Inmediatamente después, Suleiman, un ex militar que dirigió los servicios secretos hasta que Mubarak lo nombró Vicepresidente el mes pasado, instó a los manifestantes a regresar a sus hogares.

Según el embajador egipcio en Washington, Sameh Shukri, Suleiman es ahora “de hecho” el jefe de Estado.

Expectativa

Las apuestas por la renuncia de Mubarak eran fuertes también en el extranjero, y la Agencia Central de Inteligencia, CIA, de Estados Unidos consideraba poco antes del discurso que había una “fuerte probabilidad” de que ello ocurra, según el director de la entidad, Leon Panetta, en una audiencia ante el Congreso en Washington.

El presidente estadounidense Barack Obama advirtió que la transferencia parcial de poder del gobernante egipcio Hosni Mubarak no es un cambio creíble ni concreto y afirmó que su gobierno debe mostrar un camino claro hacia la democracia.

“Al pueblo egipcio se le dijo que había una transición en la autoridad, pero todavía no está claro si esta transición es inmediata, significativa o suficiente”, dijo Obama en una declaración por escrito.

“Demasiados egipcios siguen sin convencerse de que el Gobierno es serio respecto a una genuina transición hacia la democracia y es responsabilidad del Gobierno hablarles claro al pueblo egipcio y al mundo”, agregó.

“El Gobierno egipcio debe mostrar un camino creíble, concreto e inequívoco hacia una democracia genuina”, afirmó.

Obama también dijo que el Gobierno egipcio no debe apelar a la “represión o brutalidad”, luego de que Mubarak se negara a dejar el poder.

“Debe haber contención en todas las partes”, declaró.

La rebelión que puso al régimen al borde del abismo empezó el 25 de enero y cobró una nueva proporción en las últimas horas con la entrada en huelga de decenas de miles de trabajadores en todo el país.

En los últimos días se señalaron también incidentes violentos en otras ciudades.

En Puerto Said (noreste), unos 3,000 habitantes de un suburbio que reclamaban viviendas decentes saquearon el jueves la sede central de la Policía e incendiaron patrulleros y vehículos de los agentes, indicaron testigos a la AFP. En El Jargo (sur), la Policía dispersó el martes a balazos una manifestación, hiriendo a un centenar de personas, cinco de las cuales murieron el miércoles, según los servicios médicos.

Punto clave

Egipto, un aliado de Occidente, es uno de los dos únicos países árabes que firmaron un tratado de paz con Israel (el otro es Jordania) y controla el Canal de Suez, por donde pasa la mayor parte del abastecimiento petrolero de los países industrializados.

Suleiman abrió el pasado fin de semana un diálogo con varias fuerzas de la oposición, que abarca desde sectores laicos a los Hermanos Musulmanes, para tratar de desactivar las protestas.

Mubarak ya había prometido al empezar el movimiento que no buscaría un nuevo mandato en la elección presidencial de septiembre. Pero todo eso no bastó para apaciguar la rebelión.

Mensaje

El vicepresidente egipcio Omar Suleiman instó ayer a regresar a sus hogares a los manifestantes de la Plaza Tahrir.

Llamó a “la juventud de Egipto, a sus héroes, a regresar a sus hogares y a su trabajo” en un discurso televisado poco después de que Mubarak le delegara poderes.

Mubarak anunció el jueves en un discurso a la nación que le delegaba poderes a Suleiman, pero se abstuvo de renunciar al cargo como lo exige la rebelión popular.

El Baradei pide intervención del ejército

El opositor Mohammed El Baradei propuso que el presidente egipcio Hosni Mubarak ceda en favor de un consejo tripartito y un gobierno de unidad nacional, según declaraciones a distintos medios.

En una entrevista con el diario austriaco Die Presse, el ex director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica estimó que “el líder del régimen debe dar lugar a un consejo presidencial compuesto por tres personas y un gobierno nacional” formado por “expertos creíbles”. “Luego de un periodo transitorio de un año se deben organizar elecciones libres y democráticas” y “redactar una nueva Constitución transitoria en esos doce meses”, agregó El Baradei. La crisis política en Egipto desde hace más de dos semanas forzó al Gobierno a comenzar un proceso de conversaciones con grupos opositores con miras a una transición, encargado en el vicepresidente Omar Suleiman. Pero El Baradei manifestó en una entrevista con la revista estadounidense Foreign Policy que la transición no llevará la democracia a su país, a menos que continúen las manifestaciones populares. “Pienso que ese proceso (de transición) es defectuoso. No se le pide a un zorro cuidar un gallinero”, dijo.

El ganador del Premio Nobel de la Paz pidió la renuncia de Mubarak y de Suleiman, en quien no tiene “ninguna confianza”, y exhortó a los jóvenes egipcios a continuar las protestas hasta que vean satisfecha su exigencia principal: la salida de Mubarak.

Pero el Presidente egipcio, que se enfrenta a 17 días de protestas sin precedentes desde su llegada al poder en 1981, afirmó en un discurso a través de la televisión egipcia que participará en la transición política hasta las elecciones presidenciales de septiembre.

Dilema en Google por protagonismo de ejecutivo

Washington. Cuando Egipto cortó el acceso a Internet el mes pasado con la pretensión de sofocar las manifestaciones contra el Gobierno, Google unió sus fuerzas con Twitter para crear una herramienta que permitiera a los ciudadanos egipcios “twitear” por teléfono. Google informó entonces que había ideado el servicio “speak-to-tweet”, gracias al cual la gente podía dejar un mensaje en una contestadora que se publicaba automáticamente en Twitter, para ayudar a los egipcios a “mantenerse conectados en estos tiempos difíciles”. No obstante, desde entonces, Google se encontró aún más inmerso en la crisis egipcia cuando un joven ejecutivo de la compañía, Wael Ghonim, ganó protagonismo al convertirse en un importante vocero de las manifestaciones que pedían la dimisión del presidente Hosni Mubarak. Expertos en temas corporativos dijeron que la notoriedad de Ghonim en las protestas representa un dilema gerencial, incluso para una compañía como Google que no ha dudado en enfrentarse a países como China en el pasado en defensa de la libertad de expresión.