27/04/2026
09:07 PM

'Haití no morirá'

El presidente haitiano René Preval declaró el viernes que 'Haití no morirá', durante una ceremonia al cumplirse un mes de un terremoto que dejó más de 217.000 muertos en los alrededores de la capital.

    El presidente haitiano René Preval declaró el viernes que 'Haití no morirá', durante una ceremonia al cumplirse un mes de un terremoto que dejó más de 217.000 muertos en los alrededores de la capital.

    'Haití no morirá, Haití no debe morir', dijo Preval, que vestía de blanco y llevaba un brazalete negro, en una de las varias ceremonias realizadas en Puerto Príncipe al cumplirse un mes del terremoto.

    Especial: Haití, el drama de una tragedia

    Haití amaneció el viernes al son de cantos religiosos y plegarias en nombre de todas sus religiones, para orar por los más de 200.000 muertos y el 1,2 millones de personas sin techo que dejó el terremoto de hace un mes.

    Decenas de miles de personas, la mayoría vestidos de blanco, se reunieron desde las 6H00 de la mañana (11H00 GMT) en la plaza de Champs-de-Mars, ubicada junto a las ruinas del Palacio Presidencial y cuyos alrededores albergan uno de los campos de refugiados más grandes de la capital haitiana.

    Para esta jornada de duelo nacional, el pueblo haitiano está invitado a participar en múltiples ceremonias organizadas por distintas iglesias que abrieron sus templos temprano.

    Los que perdieron sus casas cerraron algunas calles y se reunieron a orar frente a un altar casero.'Todas las religiones de Haití, desde el vudú, los católicos, los bautistas y los protestantes, estamos reunidos aquí para rezar porque Haití ahora tiene riqueza espiritual en la eternidad', dijo un pastor en una tarima de Champs-de-Mars, ante una multitud que gritaba 'Aleluya' alzando las manos con fervor.

    Hombres, mujeres y niños lloraron cuando desde la tarima se recordó a todos aquellos que se 'fueron a la eternidad' el 12 de enero, cuando un terremoto sorprendió a la población destrozando en menos de un minuto la capital del país más pobre de América Latina y el Caribe.

    En varios campos de refugiados se podía ver a hombres y mujeres bañándose con jarros al costado de las carpas, y luego salir con su mejor ropa a caminar en familia para orar en grupo. En el centro de la ciudad, los militares estadounidenses estaban organizando la seguridad del evento masivo.