02/03/2026
08:46 AM

Creman a exdictador Noriega sin homenajes públicos

Al exhombre fuerte de Panamá lo cremaron en una ceremonia privada. Murió en un hospital público de la capital panameña tras una operación cerebral.

Ciudad de Panamá.

El cuerpo del exdictador panameño Manuel Antonio Noriega (1983-1989), muerto el lunes a los 83 años tras una operación cerebral, fue incinerado ayer en una ceremonia privada y sin homenajes públicos.

La ceremonia tuvo lugar en un crematorio de la capital, en presencia de un grupo de familiares, entre ellos sus tres hijas (Lorena, Sandra y Thays) y allegados. “Fue una despedida como la quiso su familia. Las cenizas las va a tener su esposa Felicidad. Fue difícil hacerlo porque hasta el último momento hubo obstáculos”, dijo Rubén Murgas, amigo personal de Noriega y exdirector de Radio Nacional durante el régimen militar.

Noriega murió el lunes en el hospital público Santo Tomás, donde permanecía internado desde marzo tras operarse de un tumor cerebral. Su muerte “cierra un capítulo de nuestra historia; sus hijas y sus familiares merecen un sepelio en paz”, había tuiteado el presidente panameño Juan Carlos Varela.

El exhombre fuerte de Panamá había sido operado el 7 de marzo de un tumor benigno, pero después de la cirugía tuvo un sangrado cerebral, por lo que volvió a ser intervenido. Tras dos operaciones en ocho horas quedó en estado crítico, del que ya no saldría.

Noriega había salido temporalmente el 28 de enero de la prisión El Renacer para operarse de un tumor que “había tenido un crecimiento no esperado”, según había explicado su médico personal, Eduardo Reyes. Sus familiares habían solicitado sin éxito que se le concediera arresto domiciliario definitivo por haber sufrido varios derrames cerebrales, complicaciones pulmonares, cáncer de próstata y depresión.



CIA y narcotráfico

Si algo caracterizó a Noriega fue su facilidad para tratar con distintos servicios secretos de países antagónicos, en plena Guerra Fría. Llegó a estar a sueldo de la CIA, pero terminó siendo un enemigo de EUA vinculado al narcotráfico.

El expresidente estadounidense George H. W. Bush (1989-1992), antiguo director de la CIA, ordenó invadir Panamá el 20 de diciembre de 1989 para capturar a Noriega, en una operación conocida como “Causa Justa”, que oficialmente dejó 500 muertos pero que organizaciones no gubernamentales elevan a varios miles.

Derrocado tras esa cruenta invasión militar, Noriega fue condenado en EUA a 40 años de prisión por narcotráfico y blanqueo de capitales, aunque cumplió menos de la mitad por buen comportamiento. En 2010 fue extraditado a Francia por lavado de dinero, y en 2011 extraditado a Panamá, donde recibió tres condenas de 20 años cada una por la desaparición y asesinato en 1985 del opositor Hugo Spadafora; del militar Moisés Giroldi, muerto tras rebelarse contra él en 1989; y por la llamada masacre de Albrook, en la que varios militares murieron después de sublevarse ese último año.

También tenía otros casos pendientes por desapariciones cuando era jefe de la extinta Guardia Nacional y mano derecha del líder nacionalista Omar Torrijos, quien alcanzó el poder tras un golpe militar en 1968. Pero Noriega siempre negó haber participado en crímenes: “Bajo el nombre de Dios, no tuve nada que ver con la muerte de ninguna de estas personas”, dijo hace semanas durante una audiencia.

Pese haber acumulado poder y secretos, tanto de copartidarios como de opositores, Noriega nunca reveló la información que poseía.