Las consecuencias de la intervención militar de Estados Unidos en Irán se empiezan a ver en el encarecimiento de los precios de la energía y en un incremento de la incertidumbre financiera, situaciones que se enfrentan a un riesgo mayor de escalada económica y política para el Gobierno de Donald Trump si el conflicto se prolonga.
Expertos económicos alertan de que la economía estadounidense, que ya atravesaba una situación complicada con una inflación que se resiste a caer, un mercado laboral debilitado y la incertidumbre de una política arancelaria cambiante, puede enfrentarse a una crisis más seria en función de la duración de la intervención en esa zona de Oriente Medio.
En este sentido, el economista y jefe del Departamento de la Universidad Técnica y de Agricultura de Carolina del Norte, Alfredo Romero, en declaraciones a EFE, sostiene que lo más importante va a ser ver cuánto tiempo durará la intervención en Irán, porque "si se prolonga, habrá más problemas con el precio de la energía y el precio de la electricidad".
"Cuatro o cinco semanas de ataques causarán estragos en el corto plazo; el precio de la gasolina ya se incrementó y lo más probable es que siga aumentando por el cierre del estrecho de Ormuz y esto incrementará los costes de suministro", explicó el experto.
Romero afirmó que "si otros bienes y servicios tampoco pueden pasar por el estrecho de Ormuz y tienen que dar la vuelta por África, se van a añadir costes a los precios de otros muchos productos".
Preguntado por si aumentarán las dificultades de muchos ciudadanos de Estados Unidos para afrontar el coste de la vida, afirmó que "definitivamente va a ser un choque para los bolsillos de la familias".
"Tras cinco años de precios altos, esperábamos que las tasas de interés bajaran, pero si se alarga este conflicto y el precio de la gasolina se incrementa, habrá costes adicionales al bolsillo y se postergará el respiro que las familias necesitan", explicó Romero.
El crudo se dispara, sube el galón
Los precios del petróleo han subido alrededor de 17 % desde que se produjo el ataque el sábado pasado, y la gasolina en Estados Unidos se ha encarecido unos 0,10‑0,20 dólares por galón.
Aunque Trump restó importancia al aumento de precios y dijo el martes en el Despacho Oval que "tan pronto como esto termine, esos precios van a caer, incluso más bajos que antes", su Gobierno sí está mostrando cierta preocupación, especialmente porque la campaña republicana para las elecciones de medio mandato de noviembre se ha construido sobre la idea de mejorar la "asequibilidad" en el día a día de los estadounidenses.
La jefa de su Gabinete, Susie Wiles, ha llevado a cabo ya varias rondas consultas con asesores y funcionarios sobre cómo frenar las consecuencias negativas de la guerra con Irán, según ha informado el portal Politico.
Como muestra adicional de esta preocupación en el seno de la Administración, este jueves la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, dedicó uno de sus mensajes en X a defender la gestión de Trump en la crisis, que ya empieza a ser cuestionada en las bases trumpistas, el llamado movimiento MAGA.
Tras señalar que "gracias al liderazgo de Trump, Estados Unidos sigue siendo el mayor productor de petróleo crudo y gas natural del mundo", Leavitt señaló que el Gobierno "continuará impulsando el dominio energético estadounidense y aprovechando el petróleo recién descubierto en Venezuela".
Mientras, la Casa Blanca ha empezado a tomar medidas para calmar a los mercados energéticos, anunciando polizas de seguro a precios "razonables" y respaldados por el Gobierno federal para todas las navieras que circulen por el estrecho de Ormuz e incluso ofreciendo la posibilidad de brindar escolta militar a los mercantes en la región.