Los equipos de limpieza del derrame petrolero en el Golfo de México evaluaron ayer los daños causados por el reciente huracán pese a la mar gruesa que obligó a dejar ancladas muchas embarcaciones.
Los botes de aspirado pudieron laborar en aguas de Luisiana, pero no frente a la costa de Alabama, Misisipi y Florida, dijeron las autoridades.
“Tenemos trabajando a nuestra gente y está lista en los muelles, pero la seguridad nos preocupa mucho, en especial con las naves más pequeñas”, dijo Courtnee Ferguson, vocera del Mando Conjunto de Información sobre el derrame en Mobile, Alabama.
El retiro del crudo flotante en esos estados ha quedado virtualmente interrumpido desde hace una semana debido al mal clima generado por el huracán Alex, aunque éste nunca se acercó a más de unos 800 kilómetros del derrame.
Ayer, las enormes barcazas utilizadas para recoger el crudo de los navíos que lo retiraron de la superficie estaban ancladas en la bocana de Mobile Bay, en espera de mejores condiciones y debido al oleaje de 1.5 metros de altura en mar abierto.
El clima adverso seguramente durará unos días.