La jueza progresista de Estados Unidos Ruth Bader Ginsburg sale del hospital

La salud de la magistrada tiene en vilo a Estados Unidos, especialmente a los estadounidenses progresistas, que temen que Donald Trump amplie la existente mayoría conservadora de la corte más importante del país.

Ruth Bader Ginsburg (87) fue hospitalizada este martes a causa de una posible infección.
Ruth Bader Ginsburg (87) fue hospitalizada este martes a causa de una posible infección.

Washington, Estados Unidos.

La jueza progresista del Tribunal Supremo de Estados Unidos Ruth Bader Ginsburg, de 87 años, salió este miércoles del hospital después de haber sido ingresada el día anterior con fiebre y escalofríos por una posible infección, informó en un comunicado la corte.

"La jueza Ginsburg ha sido dada de alta en el hospital. Está en casa y está bien", indicó el Tribunal Supremo en su nota.

Ginsburg ingresó el martes en el hospital Johns Hopkins de Baltimore (Maryland) después de haber sido evaluada la noche del lunes en el Hospital Sibley Memorial de Washington.

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En el hospital Johns Hopkins, la magistrada se sometió a un procedimiento endoscópico para limpiar un estent (prótesis intravascular) del conducto biliar que se le colocó en agosto pasado, indicó el martes el Tribunal Supremo.

Designada por el expresidente Bill Clinton en 1993, Ginsburg es la jueza de más avanzada edad de los nueve que conforman el Supremo y en los últimos años ha tenido problemas de salud que han forzado varios ingresos hospitalarios.

Hace justo un año, fue intervenida y se sometió a una terapia de radiación por un tumor maligno que le fue localizado en el páncreas, momento en el que se le colocó el estent.

En diciembre de 2018 fue operada de dos nódulos malignos en uno de sus pulmones en un hospital especializado en el tratamiento del cáncer de Nueva York.

La salud de la magistrada, por su avanzada edad, tiene en vilo a EE.UU., especialmente a los estadounidenses progresistas, que temen que si Ginsburg abandona el Supremo, su sustituto sea elegido por el presidente Donald Trump para ampliar la ya existente mayoría conservadora de la corte más importante del país.

El presidente y la magistrada han mantenido una difícil relación después de que Ginsburg lo calificara de "farsante" antes de las elecciones de 2016 a la Casa Blanca, un comentario del que tuvo que retractarse y que provocó que Trump pidiera su dimisión.

Preguntado este martes por el estado de salud de la magistrada, Trump afirmó: "Le deseo lo mejor. Espero que esté mejor. En realidad, me ha estado dando algunos buenos veredictos. La gente se sorprendió".

La Prensa