Donald Trump traiciona a los kurdos y desata la ira del mundo

El magnate anunció la retirada de las tropas estadounidenses de Siria, abandonando a sus aliados, que enfrentan ahora una invasión de Turquía que puede fortalecer al Isis.

Turquía llevó a cabo dos ofensivas en Siria. En una de ellas, en  2018, su ejército retomó el control del enclave kurdo de Afrin. AFP
Turquía llevó a cabo dos ofensivas en Siria. En una de ellas, en 2018, su ejército retomó el control del enclave kurdo de Afrin. AFP

WASHINGTON.

Donald Trump enfrenta el rechazo de la Comunidad Internacional tras retirar la semana pasada las tropas de EEUU del norte de Siria permitiendo una ofensiva militar de Turquía contra los kurdos, aliados clave de Washington en la guerra contra el Estado Islámico (ISIS).

Turquía lanzó el miércoles pasado el asalto que anunció el presidente Recep Tayyib Erdogan apenas unas horas después de que Trump anunciara que los soldados estadounidenses afectados habían “salido” de la zona, dejando expuestos a los kurdos, a los que Ankara considera una amenaza terrorista.

El exjefe de las fuerzas estadounidenses en Oriente Medio, el general Joseph Votel, acusó al presidente estadounidense de abandonar a estos aliados, núcleo duro de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) que fueron cruciales en la lucha contra el grupo Estado Islámico (Isis).

Ofensiva. Turquía lanzó la semana pasada una ofensiva aérea y terrestre contra posiciones kurdas tras la retirada de EEUU de la región.

“Esta política de abandono amenaza con deshacer cinco años de combate contra el Isis y atentará seriamente contra la credibilidad y la fiabilidad de los estadounidenses en todas las batallas futuras en las que necesitaremos a aliados fuertes”, aseguró el general.

“Las FDS liberaron decenas de miles de kilómetros cuadrados y a millones de personas de las garras del EI.Durante los combates, registraron 11,000 víctimas”, recordó.En comparación, señaló Votel, solo seis soldados y dos miembros del personal civil estadounidenses perdieron la vida.

Desastre

Donald Trump llevaba mucho tiempo avisando que quería poner fin a la implicación de Estados Unidos en Siria. También defendió que su país no podía hacer nada contra el odio que se profesan turcos y kurdos.

La semana pasada, sugirió que había ayudado suficientemente a los kurdos al haber gastado “sumas considerables”, sobre todo para proveerles armamento.“Dicho esto, amamos a los kurdos”, añadió.

Pese a los argumentos del presidente, Mark Hertling, excomandante de las fuerzas terrestres estadounidenses en Europa, apuntó que la decisión de Donald Trump hizo “presagiar un desastre futuro para Estados Unidos”.

“Los kurdos de las FDS -nuestros exaliados de confianza en la lucha contra el Isis- están siendo atacados por un aliado de la OTAN, Turquía”, escribió en Twitter. “Las repercusiones para Estados Unidos y la OTAN serán duraderas e irán en detrimento de la seguridad de Europa y del mundo”.

Millones de sirios huyeron a Europa tras el avance del califato de la red terrorista.

Según responsables del Pentágono, los kurdos estaban mejor entrenados que los soldados turcos o iraquíes, por ejemplo, a la hora de llevar a cabo campañas para arrebatarle ciudades importantes al Isis.

“Cuando el ejército iraquí se hundió, fueron los kurdos quienes hicieron frente, de lleno, al ataque del Isis contra nuestra civilización, no nosotros ni los turcos”, recordó Rubén Gallego, un congresista demócrata y excombatiente en Irak.

“Abandonar a los kurdos es otro claro recordatorio de que el ‘Estados Unidos primero’ significa ‘Estados Unidos en solitario’”, tuiteó.

“Aparte de Israel, nuestro aliado más fuerte y más importante en Oriente Medio fueron los kurdos... y elegimos perder eso”, lamentó, subrayando que Estados Unidos ya no podrá seguir presumiendo de un cierto grado de confianza por parte de sus aliados.

Intereses estadounidenses

La senadora republicana Martha Mcally, expiloto de la fuerza aérea que fue desplegada en Oriente Medio en seis ocasiones, consideró que la decisión de dejarle vía libre a Turquía era simple y llanamente “mala”.

“Las FDS, nuestros aliados kurdos, fueron quienes pagaron el precio más alto”, declaró en Fox Radio. “Fueron ellos quienes derrocaron el califato” del Isis.

Con todo, algunos miembros del ejército estadounidense apoyan la voluntad del presidente de retirar a los soldados de conflictos interminables.

Según Dan Caldwell, del grupo de presión Concerned Veterans for America, lo único que quiere Trump es anteponer los intereses de Estados Unidos.

“A nosotros no nos interesa vernos en medio de un viejo conflicto entre Turquía y los kurdos de Siria, que es anterior a la emergencia del Isis y a la guerra civil en Siria”, declaró.

Invasión

Según medios turcos, Ankara busca tomar el control de una franja de territorio entre Ras al Aín y Tal Abyad, de 120 km de largo y unos 30 km de profundidad.

El objetivo declarado de la operación es alejar de la frontera a la principal milicia kurda de Siria.

Sin aviación parece difícil que los kurdos puedan resistir ante el ejército turco.

“Las FDS no pueden defender toda la frontera entre Siria y Turquía”, consideró Nicholas Heras, analista del Center for New American Security.

“La pregunta es hasta dónde puede avanzar Turquía antes de ser frenada por actores regionales e internacionales”, agregó. El presidente estadounidense Donald Trump confió en que su homólogo turco actúe de manera “racional” y “humana”, y amenazó con “paralizar” la economía turca si la ofensiva se tornaba “injusta”.

Sin embargo, fue la retirada de tropas estadounidenses del sector lo que abrió la vía a esta incursión.

La ofensiva fue condenada por varios países occidentales, preocupados por la incertidumbre del destino de miles de yihadistas prisioneros de las FDS.

El presidente francés, Emmanuel Macron, pidió el jueves a Turquía “poner fin lo antes posible” a su ofensiva.“Turquía asume el riesgo de ayudar a Isis a reconstruir su califato”, denunció el mandatario francés.

Crisis en Oriente Medio debilita a Trump

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, regresó el jueves a la campaña electoral en Minnesota, después de las dos semanas más difíciles de su presidencia con la amenaza de un juicio político en Washington y con el rechazo de los republicanos por abandonar a los kurdos en Siria.

Con la vista en las elecciones del 3 de noviembre de 2020, Trump eligió para su regreso la ciudad de Minneapolis, en un estado que siempre ha votado a los demócratas en las elecciones presidenciales desde principios de los años 70, pero donde casi destronó a Hillary Clinton en 2016. “Creo que puedo ganar en Minnesota”, aseveró el magnate.

Trump también enfrenta una guerra abierta con los demócratas por la amenaza de un proceso de destitución en plena investigación que podría convertirlo en el tercer presidente de la historia sometido a un “juicio político” después de Andrew Johnson y Bill Clinton.

Trump optó por enfrentarse a la oposición, negándose a cooperar con el Congreso y abriendo un periodo de gran incertidumbre que debería poner a prueba las instituciones estadounidenses.

Pero la estrategia no necesariamente le está dando buenos resultados: una encuesta de Fox News el miércoles por la noche mostró que el 51% de los estadounidenses se inclina a la destitución del presidente republicano, un salto de nueve puntos en comparación con julio. Y esta cifra está aumentando en todo el espectro político: entre los demócratas (85% contra 74% en julio), entre los independientes (39% contra 36% en julio) y entre los republicanos (13% contra 8% en julio).

Donal Trump, presidente de Estados Unidos