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Unos 1,000 hondureños parten en nueva caravana de migrantes

Familias enteras se unieron al movimiento pese a las advertencias hechas por Trump. Jóvenes se van solo con 500 lempiras y la ilusión de llegar a Estados Unidos.

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Madres y padres con niños en brazos se aventuraron a realizar el peligroso viaje a EEUU. AFP
Madres y padres con niños en brazos se aventuraron a realizar el peligroso viaje a EEUU. AFP

San Pedro Sula, Honduras.

En su pequeña mochila color negro con rojo, Gerardo Flores ( de 18 años) metió cinco camisas, tres calzonetas, dos pantalones, ropa interior, una pana con comida y partió de su casa ubicada en la aldea El Camalote en Quimistán, Santa Bárbara. Su misión: llegar a Estados Unidos a cumplir el anhelado “sueño americano”.

Junto con él, emprendían el camino por la carretera de occidente su hermano menor y dos amigos más, para quienes, al igual que Gerardo, son más fuertes las ganas de buscar mejores oportunidades que el miedo a los peligros a los que pueden enfrentarse durante la ruta migratoria.

En la calzoneta color blanca que usaba para el viaje, Gerardo echó 500 lempiras, con los cuales se las jugará para lograr sobrevivir durante los 30 días en los que, supone, tocará tierras estadounidenses.

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n el desplazamiento desde la madrugada de ayer, partiendo de la Gran Central Metropolitana de Buses. A bordo de rastras, carros particulares y buses, los indocumentados tomaron los riesgos con tal de cruzar a los Estados Unidos. EFE

No es la primera vez que el joven intenta cruzar hacia Estados Unidos; ya lo hizo una vez durante la segunda caravana de migrantes, pero en esa ocasión solo logró llegar hasta Tijuana y debido a la falta de dinero optó por regresar al país.

El lugar de donde yo soy no hay oportunidades de empleo, ni siquiera algún oficio se puede aprender y aquí con lo que más o menos se puede sacar dinero es aprendiendo un oficio o robando, y yo no quiero eso para mi vida”, expresó el muchacho, mientras secaba el sudor que corría por su frente.

En sus hombros siente que carga una gran responsabilidad, pues al ser el mayor de cuatro hermanos, considera que es la esperanza que tiene su familia para tener una mejor vida. Su madre, de forma solitaria, los ha sabido sacar adelante, pero con muchas carencias y necesidades.

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Su hermano Alex (de 15), que viajaba a su lado, dijo que se encontraba cursando el octavo grado, pero ante una nación que no le brinda posibilidades de desarrollo, intentará llegar a una que al menos le permita apoyar a su mamá y sus otros dos hermanitos que quedan aquí.

La noche de ayer dijeron que la pasarían en alguna acera o gasolinera de La Entrada, Copán, para continuar hoy por la mañana con su trayecto hasta conseguir el “sueño americano”.

Movimiento. Cerca de 1,000 hondureños se concentraron la noche del martes en la Gran Central Metropolitana de Buses de San Pedro Sula y ayer salieron en una nueva caravana de migrantes hacia los Estados Unidos.

La movilización convocada a través de las redes sociales sorprendió a las autoridades que, junto a algunos expertos, que esperaban que la nueva convocatoria fuera ignorada por los compatriotas, como ya había ocurrido varias veces desde febrero.

Entre los migrantes se encontraban niños, jóvenes, adultos y familias enteras que aseguraron que se iban porque quieren un mejor futuro.

VEA: Imágenes de la nueva caravana migrante que sale de San Pedro Sula rumbo a EEUU

Desde el 13 de octubre, cuando salió la primera con unas 2,000 personas, han partido al menos tres caravanas más, con migrantes que salen del país, pese a los riesgos que implica el viaje y a las advertencias de los peligros enviadas esta semana desde México debido a las vicisitudes que sufren los migrantes en ese país.

La avalancha humana a la que se sumaron salvadoreños, guatemaltecos y mexicanos ha irritado al presidente estadounidense Donald Trump, quien incluso desplazó efectivos militares para bloquearles el paso en la frontera sur con México.

El nuevo movimiento migratorio se produce en un momento en el que Trump busca endurecer la política migratoria y en el que el número de deportaciones va en aumento.