Tegucigalpa, Honduras.

Después de 13 años y varias reformas a la Ley Marco del Sector Agua Potable y Saneamiento, la municipalización del agua potable podría concretarse a finales de este año. El traspaso del manejo del líquido del Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillados (Sanaa) a las alcaldías no puede darse por la falta de fondos para cancelar las prestaciones a sus empleados.

Desde 2003, cuando se creó la ley que establece el traspaso de los servicios del agua a las diferentes alcaldías con un plazo de cinco años, este no se ha podido dar, y mediante una reforma en 2008 el plazo se extendió a cinco años más. Aún así, la municipalización de este servicio debió darse hace tres años.

El jefe de la dirección de Infraestructura Vial de la Alcaldía de Tegucigalpa, Roberto Zablah, espera que la transferencia se haga a fin de año, pero para que esto ocurra, unos dos mil empleados deben ser cancelados, esto representa 2,250 millones de lempiras en pago de prestaciones.

La comuna capitalina ofreció un tercio para el pago de las mismas, es decir, 750 millones de lempiras, pero aún no se hace efectivo. La alcaldía absorberá 700 empleados del Sanaa después del traspaso. En la actualidad quedan 13 sistemas, entre ellos el de Tegucigalpa, de 33 que la institución no ha podido traspasar las alcaldías.

La presidenta de la junta interventora del Sanaa, Nívida Hernández, explicó que el proceso ha sido lento debido a la falta de dinero para pagar el pasivo laboral. “El contrato colectivo que los trabajadores firmaron con las autoridades anteriores exige un costo excesivo en el pago de sus prestaciones y no se puede cubrir con la recaudación de las tasa del servicio de agua”.