14/01/2026
05:17 PM

Sobria inauguración del Mundial Brasil 2014

Con una corta presentación, Brasil dio el pitazo inicial de la esperada fiesta futbolera.

Sao Paulo, Brasil.

La sensualidad de Jennifer López y la frescura de Claudia Leitte dieron el toque principal a la esperada fiesta inaugural del Mundial de Fútbol Brasil 2014.

No rodó, pero la bola luminosa de 90,000 celdas LED que presidía la cancha contenía en su interior el momento más intenso de toda la ceremonia inaugural del Mundial 2014: la salida de JLo y Pitbull, que enloquecieron al Arena Corinthians de Sao Paulo, casi lleno.

Con el mismo brillo de las pantallas que componían la bola emergió primero ante la bandera de Brasil Claudia Leitte, vestida con un sugerente corpiño de lentejuelas azules, interpretando las primeras estrofas de la mundialmente conocida Brasil .

Mientras la canción se fusionaba con los acordes del We are one (ole ola), tema oficial de la Copa 2014, el elevador interior del esférico subía a sus dos cointérpretes: Jennifer López y el rapero Pitbull.

La actriz y cantante estadounidense iba enfundada en un impresionante body verde de lentejuelas.

Pitbull no dejó de lado para la ocasión sus tradicionales gafas de sol, aunque esta vez las completó con una camiseta amarilla de Brasil.

Los tres demostraron que saben enfrentarse bien a una audiencia mundial y disfrutaron de mucho más protagonismo, tanto en el estadio como en la televisión, que la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, y los otros 11 jefes de Estado presentes ayer jueves en Sao Paulo, que apenas se vieron.

También estuvo presente en el evento el presidente de la Fifa, Joseph Blatter, que por fin vio en marcha en esta agradable tarde soleada al Arena Corinthians, uno de los grandes dolores de cabeza de los organizadores.

Tesoros de Brasil

Como las auténticas superestrellas internacionales, se hizo esperar hasta el último momento, e incluso llegó a dudarse de su presencia en el estadio a menos de una semana de la inauguración, pero JLo revolucionó al público de un escenario casi completamente amarillo.

Sin embargo, no todo el mundo hizo caso a Claudia Leitte, que el martes había pedido a los aficionados que llegaran pronto al estadio para no perderse el show, ya que al comienzo de la ceremonia el recinto estaba a unos dos tercios de su capacidad.

Con las tribunas norte y sur casi repletas, los más retrasados fueron los de la parte este y la oeste, adonde no dejó de llegar público durante todo el espectáculo.

El grupo de 660 bailarines dirigido por Daphné Cornez presentó un show dividido en tres partes: naturaleza, gente y fútbol, los “tesoros de Brasil”, según su coreógrafa. El espectáculo fue subiendo en intensidad a medida que se acercaba al motivo que reunió a más de mil millones de personas frente al televisor en 200 países: el fútbol.

Apenas pudieron escucharse con claridad las cuatro cuicas -tambores con un característico sonido agudo tradicional que se usan para la samba- con que comenzó el espectáculo.

De los colores fríos que vistieron los artistas para representar la parte de la naturaleza se pasó a los saltos de los capoeiristas y amalgama de músicas de este gigante país de más de 200 millones de personas, que acabó ‘sambando’ en la cancha del Arena Corinthians.

Cada minuto del elaborado espectáculo requirió unas 20 horas de trabajo artístico y se necesitaron 84 horas de ensayo para coordinarlo.

Insultan a la Presidenta

Miles de hinchas en las tribunas insultaron a la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, antes del partido inaugural del Mundial 2014.

Rousseff asistió al estadio Arena Corinthians con varios otros jefes de Estado para ver el primer partido del Mundial entre Brasil y Croacia. La mandataria busca la reelección en los comicios generales de octubre.

“Dilma, ¡vete a tomar por c...!”, gritaban muchos hinchas brasileños.

Gran parte de los brasileños aman el fútbol, pero el Mundial ha levantado descontento y manifestaciones callejeras en el país contra los 11,000 millones de dólares de los cofres públicos que se han invertido en la preparación del torneo y que reclaman para los servicios de salud, educación y transporte.

Hace un año, durante la Copa Confederaciones que sirvió de prueba para el Mundial, más de un millón de brasileños salieron espontáneamente a las calles a mostrar su descontento y condenar la corrupción de la clase política.

Las protestas continúan, aunque con mucha menor intensidad.

La Policía dispersó ayer con gases lacrimógenos y balas de goma dos protestas anticopa de varias decenas de personas en Sao Paulo que pretendían llegar lo más cerca posible del estadio.

En el centro de Río, otra protesta de unas 600 personas fue dispersada con bombas de estruendo y gas pimienta cerca de los Arcos de Lapa. Una manifestación más de unas 150 personas está en curso en la playa de Copacabana, donde se celebra una ‘fan fest’. AFP