14/08/2022
11:16 PM

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Serio y cabizbajo: video de la llegada de Juan Orlando Hernández a Nueva York

Está acusado de “participar y conspirar en una asociación ilícita violenta y corrupta de tráfico de drogas” que envió “500 toneladas” de cocaína entre 2004 y 2022.

Nueva York, Estados Unidos.

A la medianoche de ayer jueves llegó a Nueva York el expresidente Juan Orlando Hernández, quien partió desde las 2:27 pm del aeropuerto Toncontín, en Tegucigalpa, a bordo de una aeronave de la Administración de Control de Drogas (DEA).

A su llegada, el exmandatario fue escoltado por miembros de la Policía local y de la DEA, quienes lo ingresaron a una camioneta blindada de color negro. Posteriormente fue llevado para pasar su primera noche en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn.

Se trata de un centro de detención administrativa federal de Estados Unidos en el vecindario South Slope de Brooklyn , Nueva York . Alberga a presos de ambos sexos y está dividido en cuatro secciones de diferentes niveles de seguridad, en función de los delitos de los que se acusa a los detenidos.

Contrario a la firmeza que mostró durante su captura y posterior extradición en Honduras, en suelo estadounidense el expresidente lució con mirada cansada o apagada, cabizbajo mientras era captado por medios de comunicación que abordaron parte de su traslado.

El expresidente de Honduras, Juan Orlando Hernández fue extraditado ayer jueves a Estados Unidos, que lo acusa de recibir “millones de dólares” de los cárteles de la droga.

A cambio del dinero, que incluye un millón de dólares del encarcelado capo Joaquín “El Chapo” Guzmán, los narcotraficantes pudieron operar en Honduras con “total impunidad”, según la justicia estadounidense que acusa a Hernández de crear un “narcoestado”.

Juan Orlando Hernández fue extraditado ayer jueves por señalamientos de narcotráfico y uso de armas.

“Soy inocente y estoy siendo sometido a un proceso de manera injusta”, dijo Hernández en un video divulgado en Tegugigalpa horas antes de abordar el avión de la DEA que lo trasladó a Estados Unidos.

Hernández, de 53 años, está acusado de tráfico de cocaína y uso o porte y conspiración para uso o porte de armas de fuego, que le pueden dejar el resto de su vida en la cárcel.

Según un documento de la fiscalía hecho público ayer jueves, Hernández está acusado de “participar y conspirar en una asociación ilícita violenta y corrupta de tráfico de drogas” que envió “500 toneladas” de cocaína a Estados Unidos entre 2004 y 2022.

Con esos fondos de origen ilícito, se “enriqueció y financió su campaña política y cometió fraude electoral” en los comicios presidenciales de “2013 y 2017”. A cambio, “protegió a traficantes de droga”, entre ellos a su hermano Juan Antonio “Tony” Hernández Alvarado (condenado en Estados Unidos a cadena perpetua).

“Mensaje claro”

El Departamento de Justicia “está decidido a desbaratar todo el ecosistema de las redes de tráfico de droga que dañan a los estadounidenses”, independientemente de dónde estén y quién sea, dijo el fiscal general de Estados Unidos, Merrick Garland, en Washington.

Ann Miller, de la DEA, la agencia contra las drogas estadounidense, aseguró que este caso debería enviar un claro mensaje a todo líder extranjero que abusa corruptamente de su poder para apoyar a los cárteles de la droga. “Si creen que pueden esconderse detrás de su cargo, están equivocados”, dijo.

¿Inocencia?

El exmandatario era un aliado de Washington y se ha presentado como un adalid de la lucha contra la corrupción y el narcotráfico.

Durante su gobierno se extraditaron 28 capos, otros 31 se entregaron a Estados Unidos, se incautaron 41,240 kilos de cocaína entre 2014 y 2021.

Hernández culpa más bien de su situación a las acusaciones “en base a mentiras” de los capos de la droga que su gobierno ayudó a extraditar y que buscarían acuerdos con la fiscalía estadounidense para reducir sus penas. El exgobernante incluso llegó jactarse de los elogios de Washington por la labor de su gobierno en la incautación de drogas y la lucha contra el crimen organizado.

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“A mí siempre me llamó mucho la atención que visitara Washington y se tomara fotos con el presidente durante el tiempo de (Donald) Trump”, dijo el expresidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís (2014-2018), porque “ya para entonces corrían rumores de un posible vínculo del presidente Hernández con el narco”.

“El momento para haber terminado con esto fue la elección de 2017 y me llamó mucho la atención que no se concretara, pero uno de los argumentos que quizá pesó más fue que el presidente Hernández era la pieza central de la estrategia migratoria de los Estados Unidos en Centroamérica respecto a los llamados terceros estados seguros” para controlar la migración, sostiene Solís, actual director del Centro Kimberly Green para América Latina y el Caribe de la Universidad de Florida.

En 2017, cuando logró ser elegido para un segundo mandato en medio de acusaciones de fraude por parte de la oposición y enfrentamientos ciudadanos que dejaron una treintena de muertos, Estados Unidos fue uno de los primeros gobiernos en saludar su triunfo.

“Nunca creí que esta lucha por la paz de nosotros los hondureños nos llevaría a ser conocidos como narco-Estado. Sabía que esta lucha no sería fácil, tendría muchos riesgos”, lamentó recientemente Hernández.

Además de su hermano menor y exdiputado Antonio “Tony” Hernández, el narcotraficante hondureño Geovanny Fuentes Ramírez fue condenado en febrero también en Nueva York a cadena perpetua por tráfico de cocaína en el mismo caso y Fabio Lobo, hijo del expresidente Porfirio “Pepe” Lobo (2010-2014) cumple 24 años de cárcel por tráfico de cocaína.

Otro exfuncionario que aguarda extradición es el exjefe de la Policía Nacional, Juan Carlos “El Tigre” Bonilla, acusado de “supervisar” las operaciones de narcotráfico del expresidente.

Hernández sigue la estela de otros exmandatarios latinoamericanos juzgados por la justicia estadounidense, como el guatemalteco Alfonso Portillo o el panameño Antonio Noriega.