25/07/2026
10:37 PM

Sequía e indiferencia atrasan las siembras

Los embates de la naturaleza y la indiferencia del Gobierno ha orillado a los campesinos de la zona sur de El Progreso a no iniciar con la siembra de primera, que debió comenzar en mayo.

    Los embates de la naturaleza y la indiferencia del Gobierno ha orillado a los campesinos de la zona sur de El Progreso a no iniciar con la siembra de primera, que debió comenzar en mayo.

    Al menos unas mil manzanas de tierra permanecen completamente áridas porque las lluvias no comienzan y los agricultores carecen de las herramientas necesarias para el riego artificial.

    Sumado a esto, el terremoto ocurrido el pasado 28 de mayo fue “el tiro de gracia” para el sector, porque los bordos que habían sido reparados por la Comisión Ejecutiva del Valle de Sula, Cevs , cedieron y ahora representan un riesgo inminente para los pobladores de la zona.

    Francisco Banegas, de 74 años, es un campesino que se arriesgó a sembrar una manzana de maíz con la esperanza de cosechar parte de

    su esfuerzo; sin embargo, la semilla no dio el fruto esperado y ahora está haciendo el intento por cultivar yuca. “Tenemos que hacer un esfuerzo extra, porque no contamos con el apoyo de ninguna institución para mejorar nuestros cultivos y asegurar las cosechas”.

    Banegas afirma que en ningún momento ha recibido ayuda alguna por parte del Gobierno.

    “Ojalá las autoridades se acordaran de nosotros y por lo menos nos ayudaran a solucionar el problema de los bordos, porque de lo contrario no vamos a poder obtener frutos de la cosecha de primera”.

    Pedro Fúnez, presidente de la Empresa Asociativa Campesina Dagoberto Padilla, de la comunidad de Finca 11, informó que como grupo destinan unas 350 manzanas de terreno al cultivo de palma africana, plátano, maíz, yuca y frijoles.

    El mayor problema que enfrentan es que generalmente pierden la mayor parte de sus cosechas a causa de las inundaciones.

    “El año pasado perdimos casi el 80 por ciento de la siembra de primera y lo poco que obtuvimos lo utilizamos para la manutención de nuestras familias”.

    Esta cooperativa está formada por 62 miembros, quienes se muestran preocupados ante la situación que atraviesan. “Los bordos están dañados y nos dijeron que los iban a comenzar a reparar cuanto antes, pero hasta la fecha no hemos visto que los trabajos inicien y el temor es que ya vienen las lluvias, lo que significa un gran riesgo”, añadió.

    Andrés López García, miembro de la Empresa Asociativa Campesina El Progreso, de Finca 10, que aglutina a siete miembros, dijo que las inundaciones pasadas los dejaron con serios problemas, porque perdieron toda su cosecha.

    Similar situación enfrentaron los miembros de la Empresa Asociativa Campesina La Amistad, quienes cultivan unas 150 manzanas de terreno cada año.

    Al consultarles sobre la ayuda recibida por el Gobierno, José López, miembro de esta empresa expresó: “En una ocasión nos dieron una bolsa de maíz, pero estaba vencido”.

    Falta de apoyo

    El agricultor José Inés Aguilar se quejó de la indiferencia de las autoridades gubernamentales, especialmente de la Secretaría de Agricultura y Ganadería.

    “Oímos por la radio y vemos por varios medios que ellos -SAG- hablan de bonos tecnológicos, préstamos y otros beneficios para los campesinos, pero lo cierto es que aquí nunca hemos recibido ayuda”. Rainerio Jiménez, miembro de la cooperativa Dagoberto Padilla, informó que en la actualidad les han prometido ayudarles con fertilizantes y semilla mejorada. “Se trata de dos sacos de fertilizantes y una bolsa de maíz con 48 libras del grano; esto significa muy poco para la cantidad de cultivos que nosotros hacemos y lo que perdemos cada año, aunque ya estamos acostumbrados a trabajar con lo poco que tengamos y no esperanzarnos a las autoridades”. En cuanto al apoyo económico anunciado por el Gobierno, Fúnez afirma que han gestionado préstamos en el Banco Nacional de Desarrollo Agrícola, Banadesa, pero no han recibido respuesta a su solicitud.

    “Estos préstamos no significan tampoco una ayuda para el campesino, porque lo cierto es que debemos pagar altos intereses a cambio del dinero que nos prestan”.

    Otros campesinos coinciden con estas declaraciones. “No nos queremos arriesgar a endeudarnos porque la tierra no está apta para cultivar”, expresa Andrés López.

    Mientras que José López, asegura que los préstamos que otorga el Gobierno a través de Banadesa no son garantía de ayuda.
    “La única forma de tener acceso a un préstamo es llevar la escritura de nuestras casas y eso no es una ayuda para nosotros”.

    El agricultor José María Arita hizo un llamado al Gobierno para que les brinde el apoyo necesario.

    “Las autoridades han hecho oídos sordos a todos los problemas que enfrentamos en estas comunidades y en el campo, por eso mejor no buscamos de su ayuda, pero sí necesitamos urgentemente que se realicen proyectos para mejorar nuestros cultivos”.


    Conflicto

    Los miembros de la Empresa Asociativa campesina Dagoberto Padilla se quejan del mal servicio que prestan los encargados de alquilar la maquinaria de la Alternativa Bolivariana de las Américas, Alba, ellos aseguran que el costo del alquiler es superior al precio que ofrecen los dueños de maquinarias particulares y por lo tanto no significan un apoyo para el campesinado.

    “Recientemente depositamos 27, 500 lempiras a Banadesa para que nos araran y rastrearan 25 manzanas de terreno; sin embargo, no nos cumplieron lo acordado, porque después me informaron que el precio era por hora trabajada y no por manzana de terreno”, informó el presidente de la organización.

    De acuerdo a lo informado por Fúnez, el costo de la manzana preparada es de 1,100 lempiras.

    Impacto en la feria del agricultor

    La Feria del Agricultor alberga varios campesinos de la zona sur del municipio y la crisis que éstos atraviesan actualmente, impacta directamente en los consumidores que cada domingo realizan sus compras.

    Elvia Osorio, presidenta de la organización, explica que repercute enormemente porque la falta de cultivo afecta a sus clientes. “En primer lugar los productos suben de precio y en segundo lugar la escasez provoca que las personas tengan que ir a comprar sus frutas y verduras a otras ciudades”.

    Osorio hizo un llamado al Gobierno para que ayude al sector campesino.

    “Considero que la ayuda debe llegar directamente a los agricultores afectados tanto por las inundaciones, como por el terremoto sin que haya intermediarios, porque no son garantía”.