Las historias que don Sergio Casasola cuenta sobre el segundo anillo de Circunvalación producen miedo.
No porque allí asusten, sino por la gran cantidad de veces que se ha salvado de ser víctima de un accidente por la falta de señalización, la penumbra imperante y la enorme cantidad de baches.
Don Sergio es un taxista que habitualmente circula por esa vía, donde las rastras imponen la ley del más fuerte.
Los recorridos que hace a diario le han permitido conocer cada uno de los baches.
En una ocasión, casi es embestido por una rastra que arrolló a un carro tipo turismo en la intersección con el circuito norte.
No siempre le ha ido bien, porque al caer en los baches se le rompen las puntas y las esféricas de su taxi número 3063.
A fin de evitar más víctimas, ya comenzó el bacheo en la vía, pero por las noches las señales preventivas no se aprecian porque se caen o no son vistas por los conductores.
Para iluminar el segundo anillo ya se platica con la Enee, pero no se habla sobre la señalización vertical y horizontal.