Cuenta la historia de una muchacha adinerada que murió por amor al lanzarse de una piedra al Río Ulúa. Su padre no la dejó casarse con el amor de su vida porque aquel muchacho, su novio, era pobre. La malograda mujer se convirtió en sirena.
Este relato se ha repetido de generación en generación en el municipio de Chinda. Es en noviembre cuando esta leyenda cobra más fuerza, la razón: del Ulúa brotan cientos de sardinas.
Según la tradición, en el lugar del río donde cayó aquella muchacha, desde ese momento produce una cantidad de sardinas durante la segunda quincena del penúltimo mes del año. Los pobladores aseguran que esto es un misterio adjudicado a la muerte de aquella bella mujer como una respuesta al interés económico que su padre buscaba en ella.
No se venden
Dos montañas encierran el río de donde los pequeños peces brotan y son esperados por los lugareños. Para llegar al paradisiaco lugar se atraviesa un pequeño cerro de piedra caliza, rodeado de verdes árboles.
El fenómeno, que ocurre todos los años, causa la admiración y la curiosidad de los habitantes de otros municipios aledaños a Chinda; éstos tienen que caminar varios minutos para llegar al espectáculo natural que se repite año con año para esta época.
La creencia es que los peces no pueden ser vendidos, pues la 'sirena' , que es la reina del lugar, se enoja con quien lo hace. Los peces desaparecen para regresar hasta el año siguiente.