Los recuerdos de los últimos días de octubre de 1998 sólo traen amargura, llanto y dolor en esta comunidad, una de las más golpeadas por el monstruo destructor.
Diez años han pasado desde que Mitch agarró como papel a este pueblo garífuna dejando a su paso muerte, desolación, ruina y familias desmembradas.
'Mitch se llevó a nuestros hermanos, a nuestros amigos. Nos robó parte de nuestras vidas', dice en tono melancólico Mario Güity. Seguidamente, Güity se anima y con alto grado de positivismo señala: 'Mitch también nos dejó el reto de podernos levantar y decirle al mundo que somos gente luchadora y que no estamos derrotados'.
Saldo trágico
La furia del huracán dejó 42 muertos, un pueblo abatido y la infraestructura completamente destruida.
Una franja de viviendas que estaba frente a la playa se las llevó el embravecido río Aguán hacia el mar.
'El agua nos acorraló, se metió por los dos extremos. Sólo en el barrio San Martín el río se llevó 14 casas', dijo la regidora María Mercedes Blanco.
Desde aquella fecha la extensión del pueblo se redujo sustancialmente.
Quedaron menos casas y una porción de la población se vio obligada a emigrar.
Ahora el centro de Santa Rosa de Aguán luce totalmente distinto, muchas de las calles que antes eran planas ahora son cerros de arena que han soterrado varias casas.
Los pobladores ni comer pueden en paz, pues las tormentas de arena que azotan, especialmente por la tarde, salpican los alimentos.
Pueblo ya no es el mismo
Sentada en una improvisada silla y con la mirada fija en el mar, Fidelia Araúz Oliva, una anciana de 87 años, relata con lucidez que ya el pueblo no es el mismo.
'Cuando volví a Santa Rosa de Aguán encontré mucha agua, todo estaba anegado. Perdí dos casas, la comunidad ni por cerca es la misma.
Hasta comer es duro ahora, no sé qué vamos hacer en este lugar', sostuvo, Araúz.
La Planada
El sitio seguro frente a otros huracanes o fenómenos climatológicos es La Planada, un lugar que hace honor a su nombre.
Es totalmente plano, cuenta con enormes barreras protectoras formadas por montañas y frondosos cocoteros.
Ese mismo sitio ha protegido por muchos años la escuela, la cual nunca se ha visto afectada.
Los ancianos siempre consideraron que algún día La Planada sería la tierra prometida.
Para llegar al mencionado lugar, se debe caminar durante unos 30 minutos del centro de la comunidad, es decir unos cinco kilómetros por la playa, y luego subir sobre promontorios de arena para llegar a la 'tierra prometida'.
María Mercedes Blanco, regidora municipal y presidenta del proyecto habitacional de La Planada, está plenamente convencida de que es inevitable el traslado a la nueva comunidad.
La Planada requiere de agua potable, de pilas de oxidación para tratar las aguas residuales, además la apertura de una carretera que dé acceso a la vecina comunidad de Francia.
Panorama sombrío
Diez años después éste es el panorama de Santa Rosa de Aguán.
La gente ha perdido la alegría, tiene grabada en su memoria la tragedia y el pueblo está cerca de cambiar de domicilio.
Pero sus pobladores mantienen la esperanza de un futuro mejor.
Ellos esperan que las nuevas generaciones logren culminar los proyectos que a sus ancestros les arrebató la naturaleza.
- José Medina, Ministro de las Etnias, oriundo de Santa Rosa de Aguán, tiene el reto de luchar por un mejor desarrollo de su comunidad.
- Isabel Arriola perdió a su esposo y tres hijos, pasó seis noches y cinco días aferrada a un árbol, hasta que fue rescatada en alta mar.
- Mito. Algunas personas creen que lo ocurrido en Santa Rosa se debió a la presencia de muchos hechiceros en la comunidad.
- Fenómenos que han afectado la comunidad: -Mitch -Katrina -Gama
- Mitch se debilitó en su paso por las Islas del Cisne y al tocar tierra en nuestro país era un huracán categoría dos.
- El paso de Mitch por el país ocasionó que el progreso de Honduras se estancara unos cincuenta años.
- 5,240 personas son las que residen en Santa Rosa de Aguán, municipio del departamento de Colón.
- 42 fueron las víctimas que dejó Mitch en la comunidad de Colón.