28/03/2026
01:46 AM

Sandinistas y liberales divididos

Por primera vez en los últimos 16 años los sandinistas como liberales llegan divididos a las elecciones: los primeros con expectativas reales de recuperar el poder y los segundos temerosos de que un disidente de sus propias filas los condene a un tercer lugar.

Por primera vez en los últimos 16 años los sandinistas como liberales llegan divididos a las elecciones: los primeros con expectativas reales de recuperar el poder y los segundos temerosos de que un disidente de sus propias filas los condene a un tercer lugar.

La insistencia de Daniel Ortega, de 61 años, de postularse a la presidencia por quinta vez consecutiva provocó la consolidación del Movimiento Renovador Sandinista, MRS, que por primera vez presenta a un candidato para enfrentar en las urnas al líder histórico del Frente Sandinista.

Para el Partido Liberal Constitucionalista, PLC, ha sido demoledor que su dirigente Enrique Bolaños, a quien llevaron al poder en el 2002, impulsara el procesamiento judicial del hombre clave de la organización: el ex presidente Arnoldo Alemán, que actualmente cumple bajo régimen domiciliario una condena de 20 años de prisión por fraude al Estado.

Primero

Ortega va en primer lugar en las encuestas, con un promedio de por lo menos 10 puntos porcentuales de ventaja sobre su más cercano contendiente, el disidente liberal Eduardo Montealegre, respaldado por la Alianza Liberal Nicaragüense, ALN.

El candidato del PLC, José Rizo, se coloca en tercer lugar, seguido del disidente sandinista del MRS, Edmundo Jarquín.

Acuerdo

Un pacto entre Ortega y Alemán en 1999 convirtió a enemigos acérrimos en aliados: sandinistas y liberales tomaron control de todos los poderes del sistema, con excepción del Ejecutivo, lo cual provocó que Bolaños denunciara un intento de golpe de Estado técnico en el 2005 luego de que mediante reformas legislativas le restaron poder al mandatario.

Pero ese pacto también provocó la debacle en ambos partidos.

La ex guerrillera sandinista Dora María Téllez dijo que las primeras señales de disidencia en el Frente se remontan a la derrota en las elecciones de 1990 y tuvieron origen “en los problemas de democratización del partido y el cambio de métodos de lucha y de organización a los que se oponía Ortega”.

El MRS se fundó como partido en 1995 y presentó infructuosamente candidatos a alcaldes al año siguiente, pero ahora es la primera vez que aspira a la presidencia.

Aparentemente la candidatura de Jarquín le ha restado votos a Ortega, quien actualmente cuenta con el 33% de las preferencias. En los comicios del 2001, Ortega obtuvo el 42,3% de los votos.

Jarquín dijo que si Ortega obtiene el domingo su cuarta derrota electoral consecutiva “su liderazgo quedará muy vulnerado” y que “habrá grandes sorpresas en la cúpula y las filas del partido”.

Constitución

Para ganar los comicios el candidato necesita obtener un 40% de los votos válidos o el 35% más cinco puntos porcentuales encima de su más cercano contendiente, según las reformas realizadas por liberales y sandinistas después del pacto.

Antes se necesitaba el 45% de los sufragios.

De lo contrario, la Constitución exige una segunda vuelta el 21 de diciembre próximo.

Con el juicio y condena a Alemán los liberales se distanciaron de Bolaños. Comenzaron a dividirse en bandos a favor o en contra de Alemán, al que algunos consideran como el salvador del PLC, fundado por disidentes del régimen somocista que gobernó Nicaragua por cuatro décadas hasta 1979.

Montealegre dijo en una entrevista que la división del PLC, al que abandonó en 2002, fue provocada por “la vocación dictatorial de Alemán en el partido, su corrupción y su alianza con el líder sandinista Daniel Ortega”.

El candidato advirtió que si gana los comicios del domingo propiciará “una gran transformación y una gran unidad” en el PLC, pero que una victoria de Ortega causaría conmoción y una mayor división al interior del partido.

¿Segunda vuelta?

La posibilidad de una segunda ronda en las elecciones del domingo en Nicaragua se mantiene latente ya que ninguno de los candidatos, incluido el izquierdista Daniel Ortega, tiene garantizado el 35% mínimo necesario para convertirse en presidente en la primera vuelta.

La posibilidad de una segunda vuelta está en el escenario electoral, debido a que todavía no se sabe hacia dónde se va a inclinar el voto de los indecisos y el voto oculto.