05/12/2022
06:41 AM

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Secuelas del desastre: San José de Oriente sigue en ruinas y llora a sus muertos

Cinco miembros de la familia Sabillón fueron arrastrados por la corriente de la quebrada Matacaballo en Ilama, Santa Bárbara.

Ilama, Santa Bárbara.

Isabel Méndez Mejía (de 52 años) llora desconsolada y en su semblante se refleja una tristeza profunda, un sentimiento que la embarga desde el día en que perdió a su esposo, sus dos hijos y dos nietas por el desbordamiento de la quebrada Matacaballos en San José de Oriente, Ilama.

Para esta mujer, los días parecen una pesadilla de la que no puede despertar, ya que además de perder a su amada familia, la embravecida quebrada también destruyó su casa y su abarrotería hasta los cimientos hace un año, tras el paso de las tormentas Eta y Iota.

La viuda, madre y abuela trata de sobrellevar la vida, y con esfuerzo logró montar una pequeña pulpería de madera en el terreno de lo que una vez fue su casa y así pasa el tiempo con la certeza de que volverá a ver a sus amados en el más allá.

El 4 de noviembre de 2020, la naturaleza le arrebató a Óscar Sabillón Paz (esposo de 50 años), Andrea Cecibel Sabillón Méndez (hija de 20), Óscar Argenis Sabillón Méndez (hijo de 30) y las nietas Sharon (4) y Daphne Sahitet Sabillón (6).

“Yo estaba con las niñas. Mi hijo Argenis estaba afuera viendo cómo venía el agua loma abajo y me dijo: ‘mamá venga a ver’. Volví al interior de la casa a levantar y sacar a mis nietas e hija porque estaban dormidas, pero ya cuando quisimos abrir la puerta del cuarto la fuerza del agua nos los impidió y de repente oímos el estruendo de los muros caer mientras nos abrazábamos”, recordó entre sollozos.

Lo último que la mujer vio antes de perder la conciencia es a su esposo, nietas e hijas siendo arrastradas por el agua calle abajo, algo que la marcó, pues no pudo despedirse de ellos.

Los restos de Sharon y Daphne fueron hallados a los tres días; el cuerpo de Andrea fue encontrado al cuarto día, y el de Óscar al noveno día. Solo las menores de edad tuvieron velorio, pues a su abuelo y su tía los llevaron directo al panteón porque ya estaban en estado de descomposición.

“Yo quedé grave, estuve dos meses en recuperación por los golpes y no quería volver aquí. No puedo dormir y paso entretenida en esta pulpería.

Pérdida

Sobre esa calle adyacente a la quebrada Matacaballos viven varios miembros de la familia Sabillón, quienes estuvieron cerca de la muerte y perdieron todo su patrimonio.

Entre ellos está don Rogelio Sabillón Paz, hermano del difunto Óscar Sabillón, a quien al recordar esa noche se le “engrifan los pelos”. Rogelio con la ayuda de otros vecinos logró amarrar un lazo al otro lado de la calle donde el agua de la correntada no los alcanzaba.

Cuando iba atravesando sobre el lazo con su hija en la espalda, la menor cayó al agua, pero afortunadamente un turismo detuvo su bajada y otros residentes la rescataron, al igual que a su madre, que también fue a dar al lado del automotor. De su casa no queda nada, solo los recuerdos.

Promesas

Pocos días después de la tragedia, la primera dama Ana de Hernández y una comitiva visitaron la localidad y les dieron promesa de asistencia para construirles casas en un predio cercano conocido como El Limón.

Secuelas de la destrucción en la comunidad santabarbarense.

La alcaldía dispondría el terreno y el Gobierno la construcción de las casas; sin embargo, un año después de la tragedia aún siguen a la espera de la ayuda estatal, sin patrimonio y resistiendo con producto que sacaron al crédito para poner una abarrotería y un comedor para sostener a sus familias.

“A mí me dejaron fuera del proyecto habitacional, no aparezco en ninguna lista. Dicen que tengo dinero y solo los restos de mi casa y beneficios de café quedaron. Yo no tengo dinero, debo L27 mil de mercadería en la bodega que me prestó para poner mi negocio. En San José de Oriente hay afectados que no han sido tomados en cuenta”.