Quien la ve de espaldas en los pasillos de la Universidad Nacional Autónoma en el Valle de Sula cree que se trata de una niña y no de una alumna más.
No es una estudiante cualquiera, pues a su paso deja atónitos a muchos porque su malformación congénita no le impidió ingresar a cursar sus estudios superiores aunque vivamos en un ambiente donde impera la apariencia.
Gladys Gómez, de 18 años, se levanta a las cuatro de la mañana para estar puntualmente en su primera clase de las siete en esa casa de estudios.
Ella reside en el municipio de Villanueva y tampoco la distancia no le impidió buscar su objetivo: ser una sicóloga reconocida.
'Me gusta mucho la Universidad, quise estudiar psicología porque quiero ayudar a las personas para que se acepten tal y como son.
Mi papá me paga un busito para que me venga a dejar, llevo cinco clases para avanzar y graduarme rápido', expresó.
Gladys reconoce que sintió cierto temor al inicio de las clases, pero no de la gente, sino que de no poder desplazarse por los edificios universitarios.
Para asistir a una clase debe subir tres pisos, pero la solidaridad de sus compañeras le hace fácil escalar las gradas.
'En un principio estaba nerviosa porque tenía miedo por los edificios. Los compañeros y los maestros me han tratado muy bien.
Me ayudan a cargar mis cuadernos, no he sentido ningún menosprecio', cuenta entusiasmada.
Digna de admirar
Para sus compañeros, Gladys es una motivación.
'Uno a veces reniega mucho y cuando la vi me causó mucha admiración. Siempre le ayudamos a cargar su mochila', dijo su compañera Lesly Mejía.
También la admiran por sus cualidades y por la atención que pone en clase. 'Ella es muy responsable y participa en las clases, evita cualquier contratiempo para estar puntualmente en el aula', señaló Estela Macedo, otra de sus compañeras.
Ramón Ramírez es uno de sus profesores.
'Yo no veo diferencia en nadie. Ella es una alumna más, aunque es admirable el esfuerzo que hace para llegar al aula; pero acá tiene el apoyo de sus compañeros', dijo.
'A la gente le digo que no importan los obstáculos y que hay que levantar la frente'.
Gladys Gómez
Estudiante