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Pedro Sánchez, el Señor de las nieves en San Pedro Sula

  • Actualizado: 28 noviembre 2014 /

Deleita los paladares de los sampedranos con raspados dulces. Con un triciclo construido por él recorre la ciudad para dar sabor y color.

San Pedro Sula, Honduras.

“La venta de ropa ya no me daba dinero. Pensé que era una buena idea vender nieves, porque vivimos en un país caliente”, dice Pedro Sánchez.

Es una mañana nublada. Vive en el barrio Medina. Es un hombre sencillo de tez trigueña. El esfuerzo de su trabajo se plasma en sus manos y en su rostro.

Se ve cansado, pero siempre tiene una sonrisa para sus clientes y otros potenciales que desean adquirir las nieves con frutas que prepara.

Invita a pasar a su humilde hogar ubicado en el histórico barrio sampedrano.

“Ya tengo ganitas de salir a vender, espero sea un buen día”, comentó con alegría.

Se sienta en un sofá de su casa y relata todos los detalles de sus labores para preparar nieves y recorrer todos los días las calles de la capital industrial.

“Antes me dedicaba a la venta de ropa. La idea de vender nieves surgió como una opción para salir adelante con mi familia”, cuenta.

Pedro menciona también que cuando la situación económica de su familia empeoró por las bajas ventas de ropa y por los clientes que no le cancelaban, entonces tomó la determinación de vender nieves en las calles. Con una carreta sencilla con dos hieleras y un paraguas comenzó el negocio que hasta hoy es el sustento para él y su familia, formada por su esposa Elizabeth y sus cuatro hijos.

Han pasado 12 años desde que emprendió esa tarea y asegura que no le ha ido mal.

“Mi esposa me apoya. Ella me ha echado el pulmón desde que inicié esta labor. Estamos luchando”, confiesa.

Pedro ha construido los triciclos en que transporta el producto. Actualmente tiene dos con una base de hierro y acero que le soldó un amigo, pero lo demás que está sobre la base, él lo ha creado con trozos de aluminio.

“En mis ratos libres me pongo a cranear (pensar), cómo agregarle algo de beneficio a los triciclos. Sin haber aprendido a manipular el aluminio y el vidrio construí la caja del triciclo, el techo y los compartimientos de los jarabes.

Me han querido comprar los triciclos, porque son muy bonitos y presentables, y me han pedido la receta de los jarabes. Pero este es el patrimonio de mis hijos y no lo revelaré nunca, porque es un ingenio mío”, cuenta.

Foto: La Prensa

En la tercera avenida, frente a diario LA PRENSA, tiene muchos clientes que lo buscan en las tardes. Franklyn muñoz

El recorrido

Sale de su casa a comprar las frutas, como todas las mañanas. Luego regresa a su casa. Prepara el hielo en un molino que tiene y alista su triciclo. Se percata de que todo esté en orden y limpio. Encomienda su vida al Todopoderoso y a eso de las 10:00 am sale a recorrer la ciudad.

Su ruta diaria incluye un paso por la 6 avenida del barrio Medina hasta llegar a la 7 calle, pasa por la línea del Ferrocarril y toma la tercera avenida hasta llegar al frente de LA PRENSA. Ahí se estaciona. Pedro dice que durante todo ese trayecto ha hecho muchos amigos.

“Hay personas que me esperan en los puntos donde me detengo y se enojan si no llego. Hay quienes ya me estiman como un amigo. Es más, hasta apodo me puso un joven a quien le vendo en la tercera avenida. “Abominable hombre de las nieves... así me dice”.

No pasan ni cinco minutos cuando llega el primer cliente. Tiene opciones de sobra para escoger: hay nieves con banano, manzana dulce y ácida, fresas y pera. Más los jarabes y leche condensada.

Los precios van de 20 a 30 lempiras por unidad.

“Lo que mis clientes me sugieren, lo analizo. Si opinan que algo se puede cambiar no me molesto, porque me enseñan a mejorar. Las nieves deben parecer atractivas a quienes las compran. El cliente siempre tiene la razón, hay que darle algo bueno para que regrese a comprar, sino en nada estoy”, manifiesta.

Ejemplo. Para Pedro es también importante dar un buen ejemplo a sus hijos, a quienes les piensa dejar lo que gane y crezca como fruto de su trabajo. Así como todos, para Pedro el negocio no ha sido fácil. En alguna ocasión se ha visto quebrantado por la mala racha, pero eso no lo detiene. “Aconsejo a los sampedranos nunca rendirse. Los tiempos son difíciles, pero la delincuencia y los malos caminos no son las soluciones. Siempre con voluntad se puede salir adelante a pesar de cualquier problema que pueda presentarse”.

Foto: La Prensa