26/01/2026
09:42 AM

Parientes de enfermos aguardan entre la necesidad y el sacrificio

Muchos duermen en aceras, gradas o incluso debajo de las camillas para estar pendientes de sus seres queridos en el Mario Rivas.

San Pedro Sula, Honduras.

La mayoría de los hondureños pasará la Navidad y Nochebuena en casa y en compañía de la familia, pero hay muchos que tendrán que acomodarse en las frías salas de algún hospital cuidando y velando a sus seres queridos internos por algún problema de salud.

El hospital Mario Catarino Rivas es el segundo centro asistencial más grande de Honduras y atiende a diario a más de 4 mil pacientes, la mayoría originarios del noroccidente e incluso de Atlántida y la zona sur del país.El 60% de las personas asistidas vienen del interior y no tienen familiares en San Pedro Sula, por lo que deben traer compañía. A esas personas que velan por sus enfermos les toca buscar albergues o dormir en las aceras o gradas del hospital para poder cuidar de sus seres queridos.

Nicole Rodríguez, familiar de un paciente, relató su realidad en los días que ha tenido que estar en el hospital.

Foto: La Prensa

Una joven fue vencida por el cansancio después de estar en vela cuidando a su madre.
“Somos de Copán, traje a mi mamá porque casi se muere de una fractura de cadera, tenemos cinco días de estar aquí y no tengo familia, he tenido que buscar la manera de cuidarla y buscar rincones para dormir y medio descansar, tengo dinero para comprar comida y algunas medicinas que le piden, pero no para pagar un hotel y en la fundación que está aquí, al lado, ya no hay cupo, no puedo dejar a mi mamá sola porque me da miedo que no la cuiden bien”, contó.

Historias como la de Nicole se pueden conocer y ver a diario en el centro asistencial, donde a muchos, incluso, les toca pasar las noches casi a la intemperie descansando por momentos para poder estar pendientes de sus seres queridos internos.

Drama. Mario Padilla tiene a su hijo en la sala de emergencia pediátrica y manifestó que ha vivido un calvario.

“Definitivamente para nadie es agradable estar aquí, preocupado por la vida de los hijos, desesperados y pensando en si van a tener las medicinas que se ocupan o en cuánto costarán las que nos piden.

Muchos de nosotros vamos a recibir el 2015 aquí, durmiendo en algún pasillo, este hospital que atiende a miles de personas de todas partes debería tener un lugar amplio donde albergar a todos los que venimos de afuera”, dijo Padilla.

Este padre de familia dijo que no estamos diciendo que se nos den gratis las cosas, sabemos que el Estado no tiene capacidad para eso, pero que podamos hacer trabajos de mantenimiento en el mismo albergue o lo que sea, pero que nos den la oportunidad de cuidar de nuestros parientes de una forma más digna.

Foto: La Prensa

Muchos esperan sentados en las aceras o puertas del hospital.
Una mano amiga

Aunque muchos familiares prefieren quedarse cerca de sus seres queridos y por ello se sacrifican durmiendo en sillas, aceras o gradas, en el Rivas funciona desde 2001 la fundación Abrigo.

Esta organización solidaria nació con el objetivo de brindar hospedaje temporal, alimentación y ayuda a todas aquellas personas del interior del país que durante su estadía en el Hospital Escuela así como en el Mario Catarino Rivas no tienen dónde quedarse, ni ellos ni sus familiares.

Hoy en día, gracias al apoyo de instituciones, empresas y personas que por su sensibilidad y solidaridad los apoyan, han brindado más de 75,000 hospedajes y servido más 225,000 platos de comida entre ambas casas.

Para ayudar a que fundación Abrigo siga proveyendo espacios cómodos y gratuitos, los hondureños pueden donar a las cuentas BAC # 760003431 y BAC #730024511.